Itinerario de viaje a Japón de 12 días: Tokio, Osaka, Nara, Kioto, Hiroshima y Miyajima

Itinerario de viaje a Japón de 12 días: Tokio, Osaka, Nara, Kioto, Hiroshima y Miyajima
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Nuestro viaje a Japón fue especial pero fugaz. Apenas 12 días por el curioso país nipón, muy bien aprovechados eso sí, con dos amigos muy queridos con los que quedamos ahí para varias aventuras juntxs.

Si tú también dispones de pocos días para explorar el país, este itinerario es para ti. Como te contamos a continuación, 12 días dan para mucho: cultura, gastronomía y frikadas varias.  Seguro que, como nosotrxs, te quedas con ganas de más pero y ¿cuándo no pasa eso? :)

Si compras el JR Pass a través de este link a ti te sale al mismo precio y nosotros recibimos una pequeña comisión que nos ayuda y motiva a seguir escribiendo contenidos útiles como este :)

El impresionante templo dorado, en Kyoto.

El impresionante Pabellón Dorado Kinkakuji, en Kioto.

Mapa con nuestra ruta de 12 días por Japón

El orden fue: Tokio -> Osaka -> Nara -> Kioto -> Hiroshima -> Miyajima -> Tokio

 Itinerario de ciudades visitadas por día

  • Día 1: Llegada a Tokio por la noche. Dormimos en Tokio.
  • Día 2: Turisteo en Tokio. Dormimos en Tokio.
  • Día 3: Más turisteo en Tokio. Dormimos en Tokio.
  • Día 4: Primer día de nuestro Japan Rail Pass de una semana (7 días). Vamos en el tren bala, el Shinkansen, de Tokio a Osaka (duración del trayecto: 2h30). Turisteo en Osaka. Dormimos en Osaka.
  • Día 5: Vamos en tren desde Osaka a Nara (duración del trayecto: 1hora. No era un Shinkansen, era como un cercanias, también válido con el JR Pass). Turisteo por Nara todo el día y regreso a Osaka. Dormimos en Osaka.
  • Día 6:  Vamos en tren desde Osaka a Kioto (duración del trayecto: 15 minutos en el Shinkansen). Turisteo por Kioto. Dormimos en Kioto.
  • Día 7: Turisteo por Kioto. Dormimos en Kioto.
  • Día 8: Vamos en el Shinkansen, de Kioto a Hiroshima, haciendo transbordo en Kobe. (duración del trayecto Kioto-Kobe: 30 minutos. Duración del trayecto Kobe-Hiroshima: 1h20) Turisteo por Hiroshima. Dormimos en Hiroshima.
  • Día 9: Turisteo por la mañana en Hiroshima. A medio día vamos hasta el puerto de Hiroshima (después de un pequeño viaje en tren) y pillamos el barco hasta la isla de Itsukushima (también conocida como Miyajima). Disfrutamos de Miyajima y su mágico atardecer y volvemos a Hiroshima. Dormimos en Hiroshima.
  • Día 10: Último día de nuestro Japan Rail Pass de una semana. Regresamos a Tokio desde Hiroshima (duración del trayecto: 4h)
  • Día 11: Este último día de turismo contemplamos la posibilidad de hacer una excursión cerca de Tokio como Hakone o Nikko (y pagar el trayecto ya que nuestro JRPass ya se había acabado) pero decidimos disfrutar de la ciudad que nos encanta. Turisteo y noche por Tokio. Dormimos en Tokio.
  • Día 12: Tren hasta el aeropuerto para despedirnos de nuestros amigos y del país :(
Un rincón del parque Ueno, en Tokio.

Un rincón del parque Ueno, en Tokio.

Si quieres saber dónde nos alojamos en estas ciudades, puedes consultar este post en donde te lo contamos.

Lista detallada de sitios visitados por día

Cuando fuimos a Japón, del 29 de Abril al 10 de Mayo del 2017, coincidimos con la llamada “Golden Week”, algo así como la semana santa japonesa, una semana en la que coinciden muchos festivos juntos, siendo un periodo vacacional bastante importante en el país ya que la gente aprovecha para hacer turismo interno y visitar a sus familiares.

Así que tuvimos que organizarnos para que estar Tokio y Osaka en los días festivos y evitar viajar en el tren bala esos días, el famoso Shinkansen, porque se llena. En cualquier caso, decir que no tuvimos apenas problemas.

A todo esto hay que añadir que el “Japan Rail Pass” (el pass para viajar en tren por el país por duración de días) no es propiamente barato (¡es una pasta gansa!) y queríamos hacer lo posible para que todos los viajes coincidiesen en 7 días para comprar el JR Pass de una semana y no dos semanas (sería el doble de dinero).

Inês esperando al famoso tren bala, el Shinkansen.

Inês esperando al famoso tren bala, el Shinkansen, en la estación de Hiroshima.

Día 1: Tokio

Llegada a Tokio por la noche y encuentro con nuestros amigos Romain (aka Darlin) y George (aka Gyorgy) en la estación donde se encontraba nuestra casita para esos días: Nakano. ¡Yeah! Cómo les echábamos de menos…

Nakano nos ha sorprendido muy gratamente ya que no habíamos leído mucho sobre el barrio y no es propiamente un barrio turístico. Pues resulta que aparte de estar muy bien comunicado con los puntos más turísticos, fue de lo más bonito que vimos para callejear por la noche en la ciudad cuando buscas algo que cenar (¡la comida japo es lo más!), beber (unos cuantos sake) o incluso karaokear. Calles angostas iluminadas de farolillos, llenas de pequeños restaurantes sin menú en inglés. ¿Suena o no suena bien? :)

Una de las callejuelas de nuestro primer barrio en Tokio, Nakano.

Una de las callejuelas de nuestro primer barrio en Tokio, Nakano.

Como era tarde, picamos algo en casa (disfrutando de los regalos que nos trajeron, que incluían jamón, queso manchego, albariño, vino tinto y ginebra) y ¡probamos nuestro primer váter con chorrito!

Día 2: Tokio

Nos despertamos y nos presentamos a la capital donde los planes no se agotan. Llegamos al parque Yoyogi y su templo Meiji Jingu. El Yoyogi, con sus 54 hectáreas, es nada más y nada menos que el pulmón de la ciudad. Qué remanso de paz en el medio de la capital…

La entrada noreste al parque Yoyogi, con el imponente Torii de madera dando la bienvenida.

La entrada noreste al parque Yoyogi, con el imponente Torii de madera dando la bienvenida.

Pareja en el Meiji Jingu.

Pareja en el templo Meiji Jingu.

El templo Meiji Jingu con sus deseos escritos en madera. Un deseo estadounidense que nos gustó mucho y otro en portugués que nos gustó todavía más. :)

El templo Meiji Jingu con los deseos de lxs visitantes escritos en tablitas de madera, fuera, en un árbol. Un deseo estadounidense que nos gustó mucho y otro en portugués que nos gustó todavía más. :)

Barriles de sake en parque yoyogi.

Barriles de sake en parque Yoyogi.

Seguimos y vamos al famoso cruce de Shibuya donde teníamos que canjear nuestros JR Pass y decidir días de trayectos en la estación homónima. Normalmente no hay que reservar los trayectos del Shinkansen con antelación, pero al ser Golden Week nos habían recomendado que lo hiciéramos (y bien, habían trayectos ya agotados para determinadas horas…).

Aquí el time lapse que grabamos desde la ventana del Starbucks de Shibuya. Ready, Set, GOOOOOOO!

En Shibuya, que fluya… #japan #japon #lovejapan #japanlife #cooljapan #lifeinjapan #shibuya #crosswalk #randomtrip #randomyear #itsrandombitch

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Inês en el cruce de Shibuya

Inês en el cruce de Shibuya

Vamos hasta el Metropolitan Government Building para ver las vistas de la ciudad al atardecer GRATIS pero lo encontramos cerrado (lo haríamos el último día del viaje). Así que damos un paseo por esta zona de modernos edificios y encontramos un “parque” con mariquitas donde descansar un poco. :)

Un parque entre rascacielos.

Descansando a la sombra de la selva urbana.

Inês, Gyorgy y las mariquitas.

Inês, Gyorgy y las mariquitas.

Volvemos al barrio, Nakano. Probamos nuestro primer (y último) Oden, nuestro primer Sake y nuestro ¡primer Karaoke!

El Oden consiste en varias verduras, plantas, brotes y algas cocidas (aunque a veces lleve también el chikuwa , un surimi de pescado y huevo). Los principales ingredientes son el daikon y el konnyaku cocidos en caldo de konbu y dashi (o incluso en la rica sopa miso) y muchas veces con un toque de mostaza.

El Oden consiste en varias verduras, plantas, brotes y algas cocidas (aunque a veces lleve también el chikuwa , un surimi de pescado y huevo). Los principales ingredientes son el daikon y el konnyaku cocidos en caldo de konbu y dashi (o incluso en la rica sopa miso) y muchas veces con un toque de mostaza. Está rico pero no es de nuestros platos nipones favoritos.

Sake :) Las botellas de Sake son más grandes de lo normal, sí. Además el sake se sirve con un platillo debajo del vaso para que cuando el vaso se llena, se desborde el liquido y se quede en el platillo. Supuestamente vas llenando en sake del platillo mientras el vaso se vacía pero esta parte no la tenemos claro.

Sake :) Las botellas de Sake son más grandes de lo normal, sí. Además el sake se sirve con un platillo debajo del vaso para que cuando el vaso se llena, se desborde el liquido y se quede en el platillo. Supuestamente vas llenando en sake del platillo mientras el vaso se vacía, aunque esta parte no la tenemos muy clara.

El primer karaoke, en Nakano. Aquí todavía no sabíamos de la existencia de karaokes CON DISFRACES incluidos en el precio, pero no tardaríamos nada en descubrirlo ;)

El primer karaoke, en Nakano. Aquí todavía no sabíamos de la existencia de karaokes CON DISFRACES incluidos en el precio, pero tardaríamos poco en descubrirlo, al día siguiente. Os recomendamos ese mejor ;)

Día 3: Tokio

El tercer día en Japón empezó pisando tierras mexicanas. Sí, tal cual. Fuimos a conocer la embajada de México donde trabaja un amigo de George para ir a comer todxs juntxs después. Y vaya sitio nos llevó Emilio! ¡Gracias! Un sushi como nunca habíamos probado antes:

Pues sí, este bol delicioso tiene la base de arroz cocido (el mismo del sushi más habitual 🍣) y las algas en vez de estar en hoja cubriéndolo como en los maki, se encuentran por encima... En este en especial, le daban el toque cubos de salmón, atún y aguacate con una salsa y semillas riquísimas.

Pues sí, este bol delicioso tiene la base de arroz cocido (el mismo del sushi más habitual 🍣) y las algas en vez de estar en hoja cubriéndolo como en los maki, se encuentran por encima… En este en especial, le daban el toque cubos de salmón, atún y aguacate con una salsa y semillas riquísimas.

Hacemos la digestión en el famoso parque Ueno, el parque urbano más grande de Tokio. Dentro del parque te pierdes por sus jardines, templos, museos, un lago y hasta un zoológico (a este último no fuimos, no nos gustan los zoos).

Parque Ueno

Parque Ueno

Pagoda del Templo Kaneiji, Parque Ueno.

Pagoda del Templo Kaneiji, Parque Ueno.

Romain e Inês pasando por Santuario Toshogu en el Parque Ueno. Sí, había llovido hace nada.

Romain e Inês pasando por Santuario Toshogu en el Parque Ueno. Sí, había llovido hace nada.

Puertas torii del Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Puertas torii del Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Chris y George, en las puertas torii del Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Chris y George, en las puertas torii del Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Rincón del Templo Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Rincón del Templo Templo Gojo-Tenjin, Parque Ueno.

Templo, parque Ueno.

Templo, parque Ueno.

Después del paseo por el bellísimo parque Ueno, pasamos por Akihabara, donde después de perdernos por sus calles, descubrimos un karaoke CON DISFRACES incluidos en el precio. Además nos damos cuenta que ¡ir al karaoke por la tarde es mucho más barato que por la noche!

En la cadena de karaokes Big Echo hasta las 19h pagas 100 yen por persona (0,80€ aprox.) para media hora, más bebidas. Todos los karaokes que fuimos tienes que pedir una bebida sí o sí, independientemente del tiempo que estés.

Con lo cual nos salió a 2900 yen para cuatro personas con bebida (23€ aprox.). Es decir, 5€ por persona para media hora de karaoke con sake (o lo que quieras beber) y disfraces incluidos.

Si vas después de las 19h, pagas 500 yen por persona (4€ aprox.) para media hora, más bebidas. Es decir, un total de 40€ (10€ por persona), el doble que por la tarde.

Karaoke, Sake y un intento de Cosplay. Tres imprescindibles para vivir la capital japonesa como se merece. Un oso galego, un pingüino francés, un intento de sailor moon lusa y un intento de power ranger mexicano lo han dado todo. Y con vistas.

Karaoke, Sake y un intento de Cosplay. Tres imprescindibles para vivir la capital japonesa como se merece. Un oso galego, un pingüino francés, un intento de sailor moon lusa y un intento de power ranger mexicano lo han dado todo. Y con vistas a los neones de Akihabara.

Calle de Akihabara

Calle de Akihabara

Akihabara

Akihabara por la noche.

Akihabara

Akihabara, una chica y una lechuza que dudamos que esté muy contenta ahí :(

Terminamos cenando un ramen en nuestro barrio, Nakano. Lo hicimos en uno de estos pequeños restaurantes muy típicos en tierras niponas en los que cenas en la barra, frente a la humeante cocina. El único pero: tienes que sacar el ticket de los que vas a comer antes en la maquina que se encuentra fuera del restaurante, una maquinita ¡poco intuitiva y con todos los botones en japonés! Al final le pillamos el truquillo con la ayuda de google y prestando atención a los caracteres. ;)

Las caras de Inês y Romain delante de la maquina delatan lo complicadas que eran jajaja Y más con hambre. Pero, ¡lo conseguimos!

Las caras de Inês y Romain en la primera foto delante de la maquina delatan lo complicadas que eran jajaja Y más con hambre. Pero, ¡lo conseguimos!

Día 4: Tokio y Osaka

Antes de coger el tren bala a Osaka, damos un paseo por el bellísimo Chiyoda Park, que está cerca de la estación de Tokyo Station, en el corazón de la ciudad.

El parque Chiyoda es muy importante ya que ahí se encuentra la residencia oficial del emperador y su familia, entre bosques y jardines. Como curiosidad: el público en general sólo puede visitarlo 2 veces al año: el 2 de enero y el 23 de diciembre (cumpleaños del emperador). Originalmente Tokio empezó a crecer alrededor de este palacio.

El parque Chyoda

Después de una visita más rápida de la que nos gustaría por el parque Chyoda, compramos unas sushi box deliciosas en la Tokyo Station antes de coger el tren bala para comer de camino a Osaka (duración del trayecto en tren: 2h30)

Sushi box en el Shinkansen, de camino a Osaka.

Sushi box en el Shinkansen, de camino a Osaka. Las cajitas son tan monas que da pena tirarlas…

Llegamos a Osaka por la tarde. En cuanto dejamos los equipajes en la casa de Airbnb que alquilamos, nos vamos al famoso y bellísimo Castillo de Osaka. Este castillo, considerado uno de los tres más importantes del país construidos en alto, fue muy importante en el proceso de unificación de Japón en el siglo XVI.

El castillo de Osaka

El castillo de Osaka

Nosotrxs frente al castillo de OsakaNosotrxs frente al castillo de Osaka

Nos perdemos por los jardines del castillo y disfrutamos de las vistas del skyline de Osaka.

 

Para tener una visión de Osaka desde lo alto de la ciudad, vamos al mejor sitio para hacerlo y disfrutar del atardecer: el Umeda Sky Building.

Este interesante edificio de 173 metros de altura consiste en dos torres iguales de 40 pisos conectadas con puentes y una escalera mecánica flotante que cruza el atrio central. Es de los edificios más emblemáticos de la ciudad, muy interesante arquitectónicamente y fue diseñado por Hiroshi Hara.

Umeda Sky Building

Umeda Sky Building, a la derecha.

Subiendo al Umeda Sky Building

Subiendo al Umeda Sky Building

Umeda Sky Building

Umeda Sky Building

Vistas de Osaka por la noche, desde el Umeda Sky Building.

Vistas de Osaka por la noche, desde el Umeda Sky Building.

Cenamos en el barrio de Osaka por excelencia con amplia oferta de restaurantes, puestos de comida callejera y los famosos neones: Dotonbori.

Calle de Dotonbori, de noche.

Calle de Dotonbori, de noche.

Dotonbori, de noche.

Dotonbori, de noche.

¡El Okonomiyaki! Sí, tiene nombre raruno y viene básicamente de que "okonomi" significa "lo que quieras" y "yaki" "a la parrilla". Así que consiste en una especie de tortilla con noodles o tiras de col con una gran variedad de ingredientes: verduras, carne, marisco... Cocinado a la plancha (a la vista en nuestro caso) con salsa okonomiyaki y mayonesa por encima. Un plato muy típico de Osaka aunque también nos han dicho que era típico de Hiroshima.

¡El Okonomiyaki! Sí, tiene nombre raruno y viene básicamente de que “okonomi” significa “lo que quieras” y “yaki” “a la parrilla”. Así que consiste en una especie de tortilla con noodles o tiras de col con una gran variedad de ingredientes: verduras, carne, marisco… Cocinado a la plancha (a la vista en nuestro caso) con salsa okonomiyaki y mayonesa por encima. Un plato muy típico de Osaka aunque también nos han dicho que era típico de Hiroshima. El caso es que está riquísimo y no dudéis en probarlo si venís por estas tierras.

Un tentempié ideal como aperitivo o para degustar entre horas: ¡el Takoyaki ! "Tako" es pulpo, y "yaki" es "a la parrilla". El plato consiste en unas bolitas de agua, harina de trigo, y pulpo, que se cocinan en una plancha de hierro con huecos semicirculares (como podéis apreciar en la foto) y se sirven con salsa worcester, o salsa Perrins de toda la vida, recién hechos. Son típicos de la región de Kansai, y nosotros los probamos aquí, en Osaka.

Un tentempié ideal como aperitivo o para degustar entre horas: ¡el Takoyaki ! “Tako” es pulpo, y “yaki” es “a la parrilla”. El plato consiste en unas bolitas de agua, harina de trigo, y pulpo, que se cocinan en una plancha de hierro con huecos semicirculares (como podéis apreciar en la foto) y se sirven con salsa worcester, o salsa Perrins de toda la vida, recién hechos. Son típicos de la región de Kansai, y nosotros los probamos aquí, en Osaka.

Este neón del runner (un corredor de toda la vida) de la marca alimenticia Glico es un icono de Osaka. Pues como el Tío Pepe en Madrid. Neones de marcas que se entrañan de tal forma en la ciudad que son ya parte del mobiliario urbano. El cartel original de Glico lleva desde 1935 en Osaka y es el más fotografiado entre turistas y locales. Como curiosidad, el Tio Pepe madrileño tiene casi la misma edad ya que lleva iluminando la Puerta del Sol desde 1936.

Este neón del runner (un corredor de toda la vida) de la marca alimenticia Glico es un icono de Osaka. Pues como el Tío Pepe en Madrid. Neones de marcas que se entrañan de tal forma en la ciudad que son ya parte del mobiliario urbano. El cartel original de Glico lleva desde 1935 en Osaka y es el más fotografiado entre turistas y locales. Como curiosidad, el Tio Pepe madrileño tiene casi la misma edad ya que lleva iluminando la Puerta del Sol desde 1936.

Maquinas con bolitas llenas de frikadas desde 0,50€ a 2€. Por supuesto probamos un par a ver qué frikada nos tocaba.

Máquinas con bolitas llenas de frikadas desde 0,50€ a 2€. Por supuesto probamos un par a ver qué frikada nos tocaba.

Inês y Romain dándolo todo en una de las maquinas de juego de las muchas que te encuentras por las ciudades japonesas.

Inês y Romain dándolo todo en una de las maquinas de juego de las muchas que te encuentras por las ciudades japonesas. Romain ganó… ;)

Día 5: Nara

Por la mañana nos vamos en tren a Nara. Nos perdemos por el verde Nara Park y alrededores: los ciervos por todas partes, el famoso templo Todai-ji ( el mayor edificio de madera del Mundo); Nandaimon Gate, Nigatsu-Do y Kofuku-ji.

El famoso templo Todai-ji, sin apenas gente jajajaja (os repetimos: era Golden Week)El famoso templo Todai-ji en Nara, sin apenas gente jajajaja (os repetimos: era Golden Week). Nos impresionaron especialmente los enormes guardianes de madera que se encuentran a la entrada.

Esta niña ya tiene iluminación garantizada para su próxima vida. Sí, es lo que tiene conseguir pasar por el agujero del gran pilar de madera del salón principal del Gran Buda de #Nara (y hacer la enorme cola que hay hasta ahí). Nosotrxs de momento nos contentamos con la gratificación de visitar semejante belleza en el mayor edificio de madera del Mundo.

Esta niña ya tiene iluminación garantizada para su próxima vida. Sí, es lo que tiene conseguir pasar por el agujero del gran pilar de madera del salón principal del Gran Buda templo Todai-ji de Nara  (y hacer la enorme cola que hay hasta ahí). Nosotrxs nos hemos contentado con la gratificación de visitar semejante belleza en el mayor edificio de madera del Mundo.

Farollilos en Kasuga Taisha, en Nara. Ante semejante belleza, ¡claro que teníamos el chichi para farolillos! jajaja

Farollilos en Kasuga Taisha, en Nara. Ante semejante belleza, ¡claro que teníamos el chichi para farolillos! jajaja

Lxs Darlin paseando siempre con estilo por en Kasuga Taisha, en Nara.

Lxs Darlin paseando siempre con estilo por en Kasuga Taisha, en Nara.

Ciervo: "George, ¿me vas a dar una galletita o no?" George: "Sí, clarooo!"

Ciervo: “George, ¿me vas a dar una galletita o no?” George: “Sí, clarooo!”

Nos quedamos hasta el anochecer en Nara, y luego nos volvemos a Osaka, donde compramos Takoyaki, Gyozas y otras delicias para hacer cena en nuestra casa típica japonesa.

Payaseando y descansando en el atardecer, Nara.Payaseando y descansando en el atardecer, Nara

Atardecer en Nara

Atardecer en Nara

Ciervos y turistas que quieren ser una más, dándoles las famosas galletitas de arroz que hay a la venta.

Ciervos y turistas que quieren ser uno más, dándoles las famosas galletitas de arroz que hay a la venta.

Día 6: Kioto

Nos vamos de Osaka a Kioto en el Shinkansen, el trayecto dura aproximadamente 15 minutos, están muy cerca ambas ciudades.

Dejamos las cosas en nuestro Airbnb (la casa más bella en la que nos quedamos estos días) y nos vamos a Fushimi Inari, el famoso parque con los Torii.

Los torii delimitan la frontera entre lo profano y lo sagrado, y han sido donados por particulares, familias o empresas. Inari, la montaña en la que se ubica el santuario, y también deidad del arroz y el sake, es conocida como la patrona de los negocios. Es por ello que la gente le rinde culto donando estas bellas construcciones, cuando les ha ido bien en los negocios o con la esperanza de que así sea. Si queréis donar uno con vuestro nombre (la verdad es que no sabemos si dejan a no japoneses), los precios oscilan entre 4000€ y 10000€…

A pesar de las hordas de turistas (agravadas por la Golden Week), y de empezar el recorrido hacia la colina, a través de los miles de torii, en medio de una marea de gente, avanzando un poco y con un poco de paciencia pudimos salvar alguna foto como esta.

A pesar de las hordas de turistas (agravadas por la Golden Week), y de empezar el recorrido hacia la colina, a través de los miles de torii, en medio de una marea de gente, avanzando un poco y con un poco de paciencia pudimos salvar alguna foto como esta.

Lo bueno de las hordas de turistas de la Golden Week es que se mueven siempre por el camino marcado. En cuanto te sales 100 metros, te encuentras remansos de paz como este.

Lo bueno de las hordas de turistas de la Golden Week es que se mueven siempre por el camino marcado. En cuanto te sales 100 metros, te encuentras remansos de paz como este.

Inês, George y Romain, celebrando un rápido momento sin nadie más en Fushimi Inarri jajaja

Inês, George y Romain, celebrando un rápido momento sin nadie más en Fushimi Inarri jajaja

Comemos algo rápido, y de ahí nos vamos a Kiyomizu Dera a ver los impresionantes templos.

Turistas vestidas con su kimono. Es my común ver a turistas paseando por Kioto con kimono ya que se pueden alquilar por día.

Turistas vestidas con su kimono. Es muy común ver a turistas paseando por Kioto con kimono ya que se pueden alquilar por día.

El templo Taisanji entre el verde, kioto.

El templo Taisanji entre el verde, Kioto.

El templo Taisanji de cerca, Kioto.

El templo Taisanji de cerca, Kioto.

Payaseando por Kiyomizu Dera, con el templo Taisanji de fondo.

Payaseando por Kiyomizu Dera, con el templo Taisanji de fondo.

Selfie de Inês con chicas Ki-monas (¡Qué monas! con el Kimono)

Selfie de Inês con chicas Ki-monas (¡Qué monas! con el Kimono)

Cementerio en Kiyomizu Dera, Kioto.

Cementerio en Kiyomizu Dera, Kioto.

Inês en Shinto Shrine

Inês en Shinto Shrine

Después del paseo por los templos, nos entra el hambre (como todo el rato en tierras niponas, la verdad) así que merendamos unas gyozas y cerveza al atardecer en el mismo Shinto Shrine. Por ahí se encuentran un montón de puestos de comida callejera donde picar algo. 

Esto de las gyozas y las cervezas de aperitivo se convirtió en una rutina para nosotrxs. Y es que algo que nos salvó la vida, más bien el estómago, en tierras niponas fueron las llamadas “convenience stores”. Siempre habrá un ‘7 Eleven’, ‘Family Mart’ o, nuestro favorito ‘Lawson’ cerca para ese gusanillo entre horas o fuera de horas sin arruinarte el presupuesto. Muy recomendable para comprar la comida/cena para el tren (bastante más económico que las sushi box) o para ese día completito en el que te das cuenta que ya vas a cenar a hora española y está todo cerrado…

En estos locales encuentras auténticas delicias como: unos triángulos de arroz con distintos rellenos (el de atún, salmón o gambas son adictivos), un sushi que no tiene nada que envidiar a algunos restaurantes y nuestro plato estrella: ¡las GYOZAS! Están riquísimas, especialmente las del ‘Lawson’.  Además te calientan la comida en las “convenience stores” así que si quieres hacer un tentempié de bajo presupuesto, este es el lugar. Nosotrxs ya teníamos nuestra rutina de lata de asahi o sapporo, y unas gyoza de aperitivo antes de cenar.

Cervezas y Gyozas (compradas en el Lawson, una de las tiendas de conveniencia), nuestra rutina infalible diaria, en Shinto Shrine, al atardecer.

Cervezas y Gyozas (compradas en el Lawson, una de las tiendas de conveniencia cerca), nuestra rutina infalible diaria, en Shinto Shrine, al atardecer.

Asustadxs con un ruido que no sabíamos que era en el Shinto Shrine, Kioto.

Asustadxs con un ruido que no sabíamos que era en el Shinto Shrine, Kioto.

Tras eso, nos vamos al barrio de Gion, y cenamos el mejor Ramen de nuestras vidas. Sí, tal cual. Como la foto os abrirá el apetito os desvelamos el secreto: se llama Ramen Muraji y está en la zona de Gion (Kioto).

Os podemos garantizar que este fue EL MEJOR QUE HEMOS PROBADO EN NUESTRAS VIDAS. Los noodles hechos a mano, una sopa exquisita, ingredientes frescos y el entorno en una callejuela iluminada por farolillos, sin apenas gente, en la mágica Kioto. Además, nos recibió la encantadora dueña del local, que ya iba a cerrar pero nos hicieron un hueco en la barra, frente a la humeante cocina.

Os podemos garantizar que este fue EL MEJOR QUE HEMOS PROBADO EN NUESTRAS VIDAS. Los noodles hechos a mano, una sopa exquisita, ingredientes frescos y el entorno en una callejuela iluminada por farolillos, sin apenas gente, en la mágica Kioto. Además, nos recibió la encantadora dueña del local, que ya iba a cerrar pero nos hicieron un hueco en la barra, frente a la humeante cocina.

Callejeamos un poco por el barrio de Gion y ocurre lo inesperado (aunque deseábamos que pasara, la verdad): ¡conseguimos ver a dos Geishas por la calle. ¡Con lo difícil que es! Pasó por nosotrxs en nuestro paseo nocturno por esta callejuela de Gion, en Kioto.

Su llegada fue anunciada por un tintineo. Creímos que provenía de los bellos “kanzashi” que adornaban su pelo y chocaban con la prisa, con el viento y con​ el anonimato. Pero probablemente fuera del cascabel en el centro de sus altas sandalias de madera que lucía con calcetines blancos. Parece ser que este ostentoso cascabel (entre otros detalles) anuncia también que es una maiko, una aprendiz de geisha. Su paso colorido y fugaz de unos segundos nos regaló charlas, risas y historias de varias horas.

La vimos esa noche. Sí. Corría des-pa-ci-to con pasos cortos casi imperceptibles en sus altas sandalias de madera que lucía con calcetines blancos. Pasó por nosotrxs en nuestro paseo nocturno por una callejuela de #kyoto. Su llegada fue anunciada por un tintineo. Creímos que provenía de los bellos "kanzashi" que adornaban su pelo y chocaban con la prisa, con el viento y con​ el anonimato. Pero probablemente fuera del cascabel en el centro de sus altas sandalias de madera que lucía con calcetines blancos. Parece ser que este ostentoso cascabel (entre otros detalles) anuncia también que es una maiko, una aprendiz de geisha. La vimos esta noche. Su paso colorido y fugaz de unos segundos nos regaló charlas, risas y historias de varias horas.

La vimos esa noche. Sí. Corría des-pa-ci-to con pasos cortos casi imperceptibles en sus altas sandalias de madera que lucía con calcetines blancos.

Terminamos la noche en nuestro maravilloso Airbnb con un “poquito” de sake, claaaaaro.

Dándolo todo en nuestra bella casa típica en Kioto.Dándolo todo en nuestra bella casa típica en Kioto.

Día 7: Kioto

Decidimos alquilar bicis para el día de turisteo por Kioto. ¡Error! Creíamos que eran distancias relativamente cortas y aunque empezamos bien (la libertad que da la bici es un gustazo) terminaron siendo más de 25 KM por cuestas imposibles en algunos momentos, y con el calor sofocante añadido. La mayoría de atracciones turísticas en Kioto tiene parking de bicis gratuitos, lo único es que a veces no es tan fácil encontrarlos jajaja

Inês y Chris en bici por Kioto.

Inês y Chris en bici por Kioto.

Vamos primero a la famosa Togetsukyo Bridge y a Arashiyama Bamboo Grove, el famoso bosque de bambú, donde comemos con cerveza algunas cosas que compramos de camino.

Arashiyama Bamboo Grove

Arashiyama Bamboo Grove

Tras ello, nos vamos a ver el templo que más nos impresionó del viaje: el Kinkakuji, o Pabellón Dorado.  Es un templo zen cuyas paredes exteriores están recubiertas con pan de oro. ¡Espectacular! ¡Visita obligatoria! No nos extraña que haya recibido el galardón de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1994 y Monumento histórico de la antigua Kioto.

El Kinkakuji, o Pabellón Dorado, en Kioto.

El Kinkakuji, o Pabellón Dorado, en todo su esplendor.

Flipando con el Kinkakuji, o Pabellón Dorado, en Kioto.

Flipando con el Kinkakuji, o Pabellón Dorado, en Kioto.

Seguimos rumbo, con la bici, al Nanzenji Temple, templo budista Zen de la escuela Rinzai, y sus jardines. Aunque los jardines ya estaban cerrados cuando llegamos, dicen que son impresionantes así que si tenéis oportunidad no os los perdáis,

La belleza escénica japonesa nos hizo regalos como este constantemente: el impresionante templo budista Zen de la escuela Rinzai, en Kioto.

La belleza escénica japonesa nos hizo regalos como este constantemente: el impresionante templo budista Zen de la escuela Rinzai, en Kioto.

Tonteando (si es que se nos da muy bien jajaja) por los alrededores del templo budista Zen de la escuela Rinzai, en Kioto.

Tonteando (si es que se nos da muy bien jajaja) por los alrededores del templo budista Zen de la escuela Rinzai, en Kioto.

Volvemos al centro de Kioto para entregar las bicis que habíamos alquilado, y terminamos compartiendo unas cervezas y sake con unos amigos japoneses en un bar típico a los pies de Kyoto Tower. Después, el cuerpo nos pidió cenar Sashimi. :)

Buscando donde tomar una cervecita cerca de la Kioto Tower, encontramos este stand bar: una barra, menú en japonés y muchos farolillos hechos a mano amarillentos del humo del tabaco que te asalta nada más entrar. Éramos lxs únicxs guiris e Inês la única mujer del lugar. Mientras nos acomodábamos en la barra ante miradas curiosas y pedimos cuatro cervezas, el señor a nuestra derecha nos pregunta en inglés (¡en inglés! Pero si no hemos encontrado a casi nadie que habla inglés!) si ya hemos probado la delicia nacional, el Sake. Al contestarle que algo hemos probado jajaja y nos ha gustado mucho nos invita a cuatro. Así, tal cual. A uno con trago amargo en vez de dulce, como prefiere. Las miradas curiosas dieron lugar a varios sakes, muchas risas y algunas palabras en español (que recordaba de su novieta colombiana) y en portugués (que recordaba que su novieta brasileña). El inglés de este rompecorazones internacional, iba empeorando con la cantidad de sakes. Igual que a nosotrxs. Y sin embargo nos entendíamos cada vez mejor.

Buscando dónde tomar una cervecita cerca de la Kioto Tower, encontramos este “stand bar”: una barra, menú en japonés y muchos farolillos hechos a mano amarillentos del humo del tabaco que te asalta nada más entrar. Éramos lxs únicxs guiris e Inês la única mujer del lugar. Mientras nos acomodábamos en la barra ante miradas curiosas y pedimos cuatro cervezas, el señor a nuestra derecha nos pregunta en inglés (¡en inglés! Pero si no hemos encontrado a casi nadie que habla inglés!) si ya hemos probado la delicia nacional, el Sake. Al contestarle que algo hemos probado jajaja y nos ha gustado mucho nos invita a cuatro. Así, tal cual. A uno con trago amargo en vez de dulce, como prefiere. Las miradas curiosas dieron lugar a varios sakes, muchas risas y algunas palabras en español (que recordaba de su novieta colombiana) y en portugués (que recordaba que su novieta brasileña). El inglés de este rompecorazones internacional, iba empeorando con la cantidad de sakes. Igual que a nosotrxs. Y sin embargo nos entendíamos cada vez mejor.

Nuestro sashimi, tan deseado después de unos cuantos sake. ;)

Nuestro sashimi, tan deseado después de unos cuantos sake. ;)

Día 8: Hiroshima

Día de ir en el tren bala hasta Hiroshima (haciendo cambio en Kobe). Nada más llegar dejamos las mochilas en el Airbnb que alquilamos, muy bien ubicado, justo en frente del Parque de la Paz de la ciudad.

Primera parada: un paseo por el bellísimo jardín zen de Shukkei-en. Nos perdimos un par de horas por aquí, en sus rincones, viendo los saltos de los peces en el lago (algunos daban saltos de varios metros ¿eh?), escuchando a los pájaros que habitan el jardín, algo de yoga (para George) y hasta una siestecita (para Inês).

Puente en el bellísimo jardín Shukkei-en, Hiroshima.

Puente en el bellísimo jardín Shukkei-en, Hiroshima.

El jardín Shukkei-en, HiroshimaEl jardín Shukkei-en, Hiroshima

George haciendo yoga en el jardín, Inês contemplando... ;)George haciendo yoga en el jardín, Inês contemplando después de la siesta que se marcó… ;)

Después del relax en el jardín, nos vamos al Castillo de Hiroshima, construido en el delta del río Otagawa. Este castillo, con unas vistas bonitas de la ciudad en su ultima planta, originalmente se construyó en 1590 aunque, como toda la ciudad, fue destruido por la bomba atómica de 1945. El castillo que hoy conocemos se construyó poco más de 10 años después del terrible suceso, en 1958, y es donde se encuentra el museo de la ciudad anterior a la bomba atómica. También disponen de disfraces gratis, y claro, como no nos gustan nada los disfraces…

El Castillo de HiroshimaEl Castillo de Hiroshima, entre el verde.

Cambiando el cuento: Samuraisito guarda la katana para ti solito

Cambiando el cuento: Samuraisito guarda la katana para ti solito

De camino al Parque de la Paz, nuestra siguiente parada, vemos mucha gente entrando a un recinto: era el Oktoberfest de Hiroshima. Aunque tenía buena pinta, las cervezas eran carísimas así que dimos una vuelta y volvimos al plan inicial.

Músicos en el Oktoberfest de Hiroshima

Músicos en el Oktoberfest de Hiroshima

Llegamos al Parque de la Paz, un parque donde la memoria histórica de la ciudad está presente a cada paso que das.

El 6 de Agosto de 1945 a las 8h15 de la mañana cayó la bomba atómica estadounidense contra Hiroshima matando a más de 140.000 personas. Tres días después, otra bomba en Nagasaki, matando a más de 70.000.

El epicentro de la bomba fue a 160m de un edificio, entonces el Salón para la promoción industrial: el único edificio que se mantuvo en pie en la cuidad y cuya cúpula nos recuerda esta barbarie causada por el ser humano, para que no ocurra otra vez y para forzar a los estados a eliminarlas de una vez por todas. La opinión pública se dividió entonces, una parte no quería el recuerdo de la barbarie en la ciudad, a otra parte le parecía importante. Finalmente se optó por la segunda opción.

El edificio emblemático de la cuidad: el único que se mantuvo de pie después de la catástrofe de la bomba atómica, cuyo epicentro fue tan solo a 160 metros de aquí.

El edificio emblemático de la ciudad: el único que se mantuvo de pie después de la catástrofe de la bomba atómica, cuyo epicentro fue tan solo a 160 metros de aquí.

Sabemos, lamentablemente, que la eliminación de las bombas atómicas está lejos de ocurrir y de hecho en el museo que se encuentra muy cerca, también en el Parque de la Paz de la ciudad, podemos comprobar la cantidad de bombas existentes en el arsenal de cada país actualmente.

En el mismo Parque se encuentra el Cenotafio para las víctimas en forma de arco donde se vislumbra esa misma cúpula del edificio y una llama. Dicen que esta llama no se apagará hasta que se eliminen todas las bombas atómicas existentes en el mundo. El fuego sigue vivo a día de hoy. Deseamos que pronto se apague con el soplo de la paz.

El Cenotafio para las víctimas en forma de arco donde se vislumbra esa misma cúpula y una llama. Dicen que esta llama no se apagará hasta que se eliminen todas las bombas atómicas existentes en el mundo.

El Cenotafio para las víctimas en forma de arco donde se vislumbra esa misma cúpula y la llama.

El edificio emblemático de la cuidad: el único que se mantuvo de pie después de la catástrofe de la bomba atómica, cuyo epicentro fue tan solo a 160 metros de aquí.

El edificio emblemático a orillas del río, en Hiroshima.

Día 9: Hiroshima y Miyajima

Como el día anterior no nos había dado tiempo a visitar el Museo Memorial de la Paz, lo hacemos por la mañana. La visita al completísimo museo es obligada pero muy dura. Se nos ha escapado alguna lagrimilla, especialmente con los testimonios de los pocos sobrevivientes.

El Museo de la Paz, Hiroshima.

El Museo Memorial de la Paz, Hiroshima.

A mediodía, después de unas paradas en el tren ligero, llegamos al puerto y vamos en barco a la isla de Itsukushima (también conocida como Miyajima). Al llegar, paseamos por la isla y vemos cómo las hordas de turistas se van de la isla sobre las 17:00, y todo comienza a cerrar (excepto un par de restaurantes para quién se quede a dormir por allí).

Disfrutamos de un espectacular atardecer con vistas al famoso Torii sobre el agua, en Miyajima, la isla sagrada (donde, por cierto, nos han dicho que no está permitido morirse). Contemplar la puesta del sol en la isla de Miyajima ha sido de las experiencias más mágicas que vivimos juntxs estos días por Japón.

Inês, en Miyajima, cuando la marea empezaba a llenarse.

Inês, en Miyajima, cuando la marea empezaba a llenarse.

Contemplar la despedida del sol en la isla de #miyajima ha sido de las experiencias más mágicas que vivimos juntxs estos días por #japón. ⛩ Además, no nos acompañaba mucha gente al atardecer ya que pocas personas se quedan por la isla después de las 17h y pico, hora en que cierran todos los comercios de la isla (excepto un par de restaurantes para quién se quede a dormir por allí). Más que de gente, tuvimos la compañía de varios ciervos que pasaban por allí a ver que se cocía y nos olisqueaban las mochilas a ver si teníamos algo comestible dentro... Tuvimos también la compañía de algún que otro cuervo (están por todas partes en Japón), como este que muy amablemente decidió posturear para nuestra foto antes de descansar encima del Torii. ⛩

No nos acompañaba mucha gente al atardecer ya que pocas personas se quedan por la isla después de las 17h y pico, hora en que cierran todos los comercios de la isla. Más que de gente, tuvimos la compañía de varios ciervos que pasaban por allí a ver que se cocía y nos olisqueaban las mochilas a ver si teníamos algo comestible dentro… Tuvimos también la compañía de algún que otro cuervo (están por todas partes en Japón), como este que muy amablemente decidió posturear para nuestra foto antes de descansar encima del Torii.

Día 10: Regreso a Tokio

Nos vamos de Hiroshima a Tokio en tren bala (otra vez cambiando en Kobe). Tenemos la suerte de que el día se encontraba razonablemente despejado y nos permitió ¡vislumbrar el monte Fuji desde el Shinkansen!

El monte Fuji desde el Shinkansen (el tren bala), de regreso a Tokio.El monte Fuji desde el Shinkansen (el tren bala), de regreso a Tokio.

Dejamos las cosas en nuestro Airbnb (esta vez nos alojamos en el barrio de Asakusa), esperamos a orillas por nuestro barco (con unas cervecitas y haciendo el tonto, claaaro) y nos vamos a hacer un trayecto en barco desde Asakusa hasta Daimon.

Sandwich Titanic a orillas del río, en Tokio.

Sandwich Titanic a orillas del río, en Tokio.

Tokio y su luna, en el trayecto en barco desde Asakusa hasta Daimon.

Tokio y su luna, en el trayecto en barco desde Asakusa hasta Daimon.

Escaparate hiper realista de comida en un restaurante en el barrio de Daimon, Tokio.

Escaparate hiper realista de comida en un restaurante en el barrio de Daimon donde cenamos, en Tokio.

Día 11: Tokio

Consideramos aprovechar este último día para hacer alguna excursión cerca de Tokio como Hakone (puedes ver el monte Fuji), Nikko (naturaleza en estado puro) o Kawaguchiko (también para admirar al Fuji desde la Pagoda de Chureito en sus alrededores) pero al final decidimos aprovechar más Tokio que nos tenía enganchadxs.

Visitamos el famoso templo de Senso-Ji y comemos en uno de los típicos restaurantes de sushi con carrusel.

El famoso templo Senso-Ji de la capital, como podéis ver, estábamos prácticamente solos... o no! jajajaja

El famoso templo Senso-Ji de la capital, como podéis ver, estábamos prácticamente solos… o no! jajajaja

De ahí nos vamos a visitar otra vez el Chiyoda Park, nos habíamos quedado con ganas de más, y volvemos a subir al Metropolitan Government Building y ahora sí vemos las vistas de la ciudad desde ahí. Gratis. ;)

Lxs 4, en Chyoda.

Lxs 4, en Chyoda.

Tras esto nos vamos a la zona de Shinjuku a cenar en un Teppanyaki buenísimo y a por nuestro último Karaoke con disfraces para despedir Japón. Esta vez hora y media regada con mucho sake y luces de neón.

Último karaoke en Shinjuku, también en la cadena Big Echo.

Último karaoke en Shinjuku, también en la cadena Big Echo.

Día 12: Regreso

Con mucha pena, nos vamos en tren hasta el aeropuerto para dejar este maravilloso país. Romain y George se vuelven a España, y a nosotrxs nos esperaba otro maravilloso país: Corea del Sur!

Tonteando en Miyajima.

Tonteando en Miyajima.


Itinerario de payasadas por día :)

Para terminar, os compartimos un itinerario personal que hizo Inês (con fotos) que resume bastante bien las risas, lo bien que dominamos el japonés (o no) y su influencia en el idioma castellano (tampoco), las expresiones inventadas por los lugares que pasamos, las prioridades de cada unx, las locuras a lo largo de estos días. En fin, un resumen que seguro que os saca la sonrisa en algún momento. Ahí va, dedicado a Romain y George:

Nuestra ruta por tierras niponas empezó en Tokio. Llevábamos 7 meses sin ver a nuestros amigos, de quién nos despedimos la misma mañana que empezó esta aventura, en su terraza madrileña a la que nos gusta llamar también ‘casita’, testigo de tantas risas, desahogos y vaciles juntxs a lo largo de estos años.

Nos esperaban a la salida de metro del que sería nuestro barrio de los próximos días y nos encantó, #Nagore, #Nakona ¡Ay no perdón!, Nakano. Nos ha costado aprendernos el nombre, sí. Sería de la excitación de volver a vernos o del jetlag, el caso es que en este barrio de calles angostas y farolillos no había turistas, al contrario de los puntos principales de la ciudad donde estaba #TOKIskis (todo quisqui en Tokio).
Exploramos la ciudad y paseamos por varios de los templos clave donde vimos las primeras #kimonas (las niñas en kimono, que quedan muy monas).

Payaseamos por el parque #Chenoa (Chiyoda para el resto de la humanidad que no hable nuestro dialecto) y del #OsoYogui (Yoyogui para lxs locales) antes de disfrutar del primero de los tres karaokes regados con Sake con derecho a mucha #reSAKE el día después y que nos ayudarían a entender la influencia japonesa en el idioma castellano (¡ayhija! suena tan a japo que hasta creo que lo hemos escuchado alguna vez).

Pescando, o no, por las calles de Tokio.

Pescando, o no, por las calles de Tokio.

Hasta anduvimos por el barrio de Ueno donde todo es Ueno, Onito y Arato y donde en los comercios locales, cuando lxs guiris intentan regatear, sueltan algo como #nometoqueslosUenos.
De Tokio saltamos a Osaka, #OsakaoMete, con nuestro Japan Rail Pass de una semana. Como dice George, “¡Que no se respire pobreza!”. Será por como nos ha visto, de medias con sandalias y mochila sucia, en una esfera un poco distinta a la de esa mañana en la terraza donde nos despedimos.

El caso es que aquí empezaron nuestros Golden Days, aunque la “Golden Week” del país hubiera empezado hacía tres días y llevara hordas de gente a los principales monumentos de tal forma que reventaba la escala de Google Maps de “hora punta”.
Usábamos el Japan Rail Pass como si fuera una Visa Dorada que no conocemos. Seguramente hasta habremos intentado pagar algo con el sin éxito. Durante 7 días la enseñabamos con orgullo y nos movíamos hasta más de lo necesario para amortizarla. Es que fue muy cara, así que si alguien creía que nos estábamos equivocando de camino, no, estábamos amortizando el JR pass.

Inês, orgullosa y a juego con su JR Pass.

Inês, orgullosa y a juego con su JR Pass.

#Osakaomete y su castillo, su señor corredor en neón en el antiguo barrio de los #dothriatki (los señores buenorros a caballo de juego de tronos) o donde nació la #diodramina, lo que quiera que sea ese fármaco o droga (que es lo mismo) y que básicamente todo el mundo conoce con el rarísimo nombre de Dotonbori, fue genial. Para las mejores sexshops de la ciudad recomendamos el barrio de #Umeda, por razones obvias.

Nuestro Onsen particular en la casita de Osaka. Cuencos de gin tonic, una peli japonesa, muchas risas y más espuma. Uno de los grandes momentos de este viaje nipón. Chris fue el fotógrafo ya que no entrábamos lxs 4 a la vez...

Nuestro Onsen particular en la casita de Osaka. Cuencos de gin tonic, una peli japonesa, muchas risas y más espuma. Uno de los grandes momentos de este viaje nipón. Chris fue el fotógrafo ya que no entrábamos lxs 4 a la vez…

Pero lo más increíble fue conocer Nara. El impresionante pueblo lleno de ciervos donde se inspiró Luz Casal para su hit “Y no me importa Nara Naaaraaaaaaa”. Es visita obligada por las joyas que se concentran allí aunque cuando fuimos nosotrxs había colas #portodoyporNara. Así que armaros de paciencia porque merece la pena.
Al día siguiente, en vez de #estarnosKiotos, #Kiotoparaos, pues no, queríamos ponernos mirando a Kioto. Así fue, por aquí vimos de los más bellos templos y torii, sin contar con el increíble torii de la isla de #Miraahímamá, también conocida como Miyajima, donde fuimos después de Hiroshima.
Acabamos de #toriihastaelmoño, y para moño el del Galego que aquí se lo pudo hacer por primera vez y tanto le gustó a Inês que no se callaba. Le soltaba barbaridades en japo como #nometoqueselToriiquemeconozco o #metieneshastaelTorii
Vuelta a Tokio, ahora ya sin Golden Week ni Golden Days (el pass era solo de 7 días). Último karaoke después de mucha presión de lxs Darlins Inês y Romain, con vistas a lo “Lost in Translation” que más bien se convirtió en #LostinTemptation ya que nos vinimos arriba y una media hora pedida inicialmente se convirtió en hora y media.

Entre sake, vistas a la capital nipona y luces de discoteca al ritmo de nuestras voces gritonas, desafinadas y con un inglés que iba a peor proporcionalmente a la cantidad de sake ingerido ¡estábamos felices!
Como podéis ver este viaje dio mucho de sí pero lo más importante, dio mucho de nosotrxs. Hemos intentado condensar en este texto todo lo que creamos juntxs.
George vuelve-a-casa-vuelve más verde debido a que su amor por el matcha (té verde de toda la vida) no es amor, no es amor, es una obsesión. Palmeaba y cantaba en el medio de la calle #MatchaMatchaQueremosMatchaMatcha cada vez que veía un helado o galletas de color verde e insiste en que la actriz española se llama #CarmenMatcha.

Gyorgy rodeado de "¡Matcha-Matcha-Yo-Quiero-Matcha-Matcha!"

Gyorgy rodeado de “¡Matcha-Matcha-Yo-Quiero-Matcha-Matcha!”

Lxs inseparables Darlins, Romain e Inês, están teniendo una crisis existencial y no saben si el Sake pasó a ser la bebida de elección superando al Gin Tonic.

Romain e Inês, aka Darlins. Gracias a ellxs dos, el consumo de sake se ha disparado en tierras niponas.

Romain e Inês, aka Darlins, en la casa de Osaka. Gracias a ellxs dos, el consumo de sake se ha disparado en tierras niponas estos días.

Christian lleva un moño monísimo ahora, que lo está petando por tierras asiáticas. Especialmente a una parte de la población…

El moño galego. ;) Aquí, contando los años de un árbol en Miyajima.

El moño galego. ;) Aquí, contando los años de un árbol en Miyajima.

Lxs 4 hemos empezado a ahorrar para comprarnos un váter con chorrito en el futuro de lo fans que somos. ¡Ay Chorrito!
Sea como sea, seguimos camino con “ligero equipaje para tan largo viaje” aunque nos haya pesado más a la salida con una botella de Rioja y dos sobres de jamón que “sobraron” (lo hicimos a posta jejeje) de los regalos que nos trajeron.
Las penas en el corazón por despedirnos, esas nadie nos la quita.

Nuestro atardecer contemplando al Torii más famoso de Japón, en #miyajima. Los Torii son puertas (tradicionalmente hechas en madera) que marcan la transición entre lo profano y lo sagrado. El profano está claro de qué lado está ya que disfrutamos de este mágico atardecer con unas cervecitas locales...

Nuestro atardecer contemplando al Torii más famoso de Japón, en #miyajima.
Los Torii son puertas (tradicionalmente hechas en madera) que marcan la transición entre lo profano y lo sagrado. El profano está claro de qué lado está ya que disfrutamos de este mágico atardecer con unas cervecitas locales…


¿A que 12 días dan para mucho?

Seguimos camino pero tu, Japón, ¡no pierdes por la espera! Nos queda muchoo para conocerte bien! ¡Volveremos! ARIGATO!

3 pensamientos sobre “Itinerario de viaje a Japón de 12 días: Tokio, Osaka, Nara, Kioto, Hiroshima y Miyajima

  1. christine

    Hola, quería saber si pueden contarnos donde alojaron en las distintas ciudades. Con mi esposo estamos planificando viaje a Japón y nos interesa conocer datos al respecto :)

    1. Christian Oliveira

      Hola Christine, muchas gracias por pasarte a comentar! Estamos justo escribiendo un post sobre el alojamiento, en cuanto lo publiquemos te lo paso.

      Mientras tanto, comentarte que nosotros reservamos todos nuestros alojamiento a través de Airbnb, y fue una gran decisión! Además de conseguir mejores precios, incluían un router wifi portátil gratis.

      Si no has usado nunca airbnb podéis registraros con este link: https://www.airbnb.com/c/coliveira480?s=41 y obtener 35€ de descuento (si os registráis los dos, 35€ cada uno)

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