Qué ver en Lanzarote en 7 días: una semana recorriendo la isla

Qué ver en Lanzarote en 7 días: una semana recorriendo la isla
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Lanzarote es uno de esos lugares que te pone a prueba. Una isla extraña, hecha de piedra volcánica, afilada, que llega hasta el mar, sin dejar espacio para la arena. El viento te puede amargar el día pero es, al mismo tiempo, la bendición de los surfistas. No hay árboles, sólo cactus y alguna valiente palmera pero las viñas motean la tierra negra y crean una postal única en el mundo (y un vino blanco delicioso).

Recibe miles de visitantes, sí, pero su aspereza ofrece rincones especiales a quienes se atreven a alejarse de las urbanizaciones que han invadido el sur de la isla. La gastronomía es sencilla, recetas que exprimen los pocos recursos que tiene Lanzarote, pero puede ser deliciosa si se elige con cuidado. El artista César Manrique lo monopoliza todo pero, mirando bien, se adivina enseguida que hay más, mucho más en la frontera de su obra.

Con este post esperamos descubrirte algunos de esos pequeños misterios que esconde Lanzarote, una isla que o te encanta o la odias. A nosotros nos encantó.

Atardecer desde el Mirador Del Río

Atardecer desde el Mirador Del Río

Lo práctico: dónde nos alojamos y dónde alquilamos el coche

Nosotros elegimos un apartamento en Punta Mujeres (más concretamente en la urbanización Las Casitas del Mar). Es un adosado grande – de 2 habitaciones- con unas vistas preciosas al mar y una terraza enorme y cómoda en la que puedes tomar el sol, desayunar, cenar, relajarte leyendo un libro o simplemente quedarte dormido escuchando el romper de las olas.

Mañanas en la terraza de la casa en Punta Mujeres

vistas desde la urbanización “Casitas del Mar

Mañanas en la terraza de la casa en Punta Mujeres y las vistas desde la urbanización “Casitas del Mar”

El pueblo de Punta Mujeres está situado al noreste de la isla, y es pequeño, tranquilo, y muy coqueto, al borde de una costa de roca salpicada por piscinas naturales que los lugareños han acondicionado para el baño. Tiene sólo un par de ultramarinos y algunos bares y restaurantes. Nosotros empezamos el viaje desayunado en “Bar La Piscina” (¿adivináis qué tiene justo enfrente?) y luego descubrimos que tiene unas tapas muy buenas a muy buen precio.

Piscina natural en Lanzarote

Unas de las piscinas naturales de Punta Mujeres. Titularemos esta foto: “Señoras que se dan un baño en la piscina natural del pueblo antes de comer”

El resto de días desayunamos y cenamos casi siempre en el apartamento. Un día cenamos en Arrieta, el pueblo vecino (muy vecino, a sólo 1 kilómetro), en el restaurante El Lago, en el que nos gustaron mucho el queso a la plancha y las gambas al ajill. Otros dos días pedimos comida para llevar: unas arepas a Mingo Mónica y otro día una pizza en La Artesana. Ambas son opciones buenas y baratas para cenar algo en casa.

Aunque hay guaguas públicas, la mejor manera de moverse por Lanzarote es el coche porque te permite hacerlo con más libertad. Para alquilarlo, elegimos la empresa Cicar. Una amiga nos la recomendó y fue una gran elección: en el precio final estaban incluidos el seguro a todo riesgo, 2 conductores y el tanque lleno de gasolina. Nos dieron un Seat León y el alquiler fueron 130€, más los 37€ que nos costó llenar el depósito después de una semana entera recorriendo la isla.

Fuimos a principios de diciembre (del 8 al 14)  y, aunque en Canarias “siempre hace buen tiempo” nos tocaron unos días de temporal (lluvia uno de ellos y mucho viento otros dos), por eso la ruta está adaptada a estas circunstancias. También hay que tener en cuenta que en estas fechas anochece pronto (sobre las 18.00h), por lo que el día se acorta bastante y da menos de sí para hacer cosas, especialmente estar en la playa. Ah, y hay que tener en cuenta que muchos comercios y restaurantes se adaptan a los horarios europeos por lo que cierran pronto. Aún así, Lanzarote tiene un montón de cosas que hacer

Mapa con los sitios visitados en Lanzarote

Día 1: Órzola, Playa del Caletón Blanco, Jameos del Agua y Cueva de los Verdes

Llegamos el día 8 de diciembre muy pronto por la mañana (sobre las 09.00h aterrizó el avión). Lo primero que hicimos fue recoger el coche de alquiler que habíamos reservado, pusimos rumbo al apartamento en Punta Mujeres y después de desayunar salimos a explorar la isla aprovechando el buen tiempo.

Empezamos nuestro recorrido hacia el norte (Órzola), y nos paramos en un par de playas de roca antes de llegar. No hacía nada de calor y se podía estar al sol (a ratos, incluso, refrescaba). Una de ellas es la Playa del Caletón Blanco ya llegando a Órzola: una playa preciosa y tranquila de aguas cristalinas.

Playa del Caletón Blanco

pequeña cala rocosa camino de Órzola

Playa del Caletón Blanco y otra pequeña cala rocosa camino de Órzola

Cuando se levantó definitivamente el viento y empezamos a estar incómodos por el fresco pusimos rumbo a Órzola para comer. Escogimos el Restaurante El Norte. Pedimos un pescado del día que estaba bastante bueno, pero aún así nos pareció un poco caro para la calidad que ofrecen.

Cuando terminamos de comer pusimos rumbo a ver dos de los imprescindibles de la isla, los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes. No vamos a decir mucho más, hay que hay que ir a verlas. Compramos un pase que incluía 4 atracciones: la entrada a los Jameos y Los Verdes las montañas de fuego (el parque del Timanfaya) y el Jardín de Cactus.

Jameos del agua

Jameos del agua

Jameos del agua

Salida de Cueva de los Verdes

Salida de Cueva de los Verdes

Como habíamos madrugado mucho, decidimos irnos a casa a descansar y salir a cenar algo por el pueblo. Y ese fue el día que probamos las tapas de “La Piscina” (por la noche sirven lo que haya quedado de medio día, todo muy bueno), y ya no volveríamos hasta nuestro último almuerzo en Lanzarote.

Día 2: Costa de Papagayo y alrededores

El segundo día se levantó completamente despejado así que aprovechamos para pasar el día en costa de Papagayo. Es una zona muy buena de playa, arena fina, agua clara, poca gente, relativamente cómoda para el baño y para acceder. Hay varias playas, todas salvajes (en algunas se practica el nudismo) a las que se accede directamente en coche. Ojo, se llega recorriendo un buen tramo de caminos de tierra y los carteles van anunciando las distintas calas.

Aprovechamos que estábamos por allí y comimos en uno de los chiringuitos que dominan la playa del Papagayo. Debido a la poca oferta, es un poco caro pero la calidad de la comida es muy buena. Pedimos unos langostinos a la plancha, papas con mojo y puntillitas, todo muy rico. Y nos quedamos con ganas de probar el arroz pero había muchísima gente y hubiéramos tenido que esperar un buen rato.

Playa del Papagayo

puesta de sol desde la colina

Playa del Papagayo y puesta de sol desde la colina

De vuelta al apartamento pasamos por Femés. Se estaba haciendo de noche y no nos paramos pero las vistas de la parte sur de la isla desde lo alto del pueblo son espectaculares. Seguro que bien merece una pequeña excursión porque además es famoso por su queso de cabra.

Día 3: Teguise, Famara y Caleta de Famara

Nuestro tercer día en la isla era domingo así que decidimos (después de varias recomendaciones) acercarnos a la villa de Teguise. Y es que los domingos se monta un mercadillo en toda la vila que lo llena de movimiento. Un montón de puestos, bandas tocando en la calle y food trucks que dan un poco más de color su cabe a esta preciosa villa que recuerda a las ciudades coloniales de otras latitudes, como Trinidad (Cuba).

Ana posando en un rincón de Teguise banda tocando en la calle en Teguise

Iglesia de Teguise

Teguise: Ana posando en uno de sus rincones, una de las bandas que tocaba en la calle, y la iglesia

Nos dimos un buen paseo por el pueblo sorteando turistas ingleses y franceses (avisamos: las calles se llenan a reventar), compramos algo para comer en uno de los puestos y subimos hasta el Castillo de Santa Bárbara (o Museo de la Piratería). No entramos pero nos dimos un paseo por el cráter volcánico en el que se asienta y disfrutamos de unas vistas tan espectaculares como estas:

Vistas de la Villa de Teguise desde el Castillo de Santa Bárbara

Vistas de la Villa de Teguise desde el Castillo de Santa Bárbara

Más tarde nos acercamos hasta Caleta de Famara, una increíble playa llena de surferos y valientes turistas resguardados del viento detrás de pequeños montículos de rocas volcánicas. Después de una pequeña siesta al sol y una caminata por la playa, nos fuimos al pueblo de Famara a tomar un café con vistas a la misma playa y a explorar un poco sus calles.

Caleta de Famara

Caleta de Famara

Caleta de Famara

De vuelta a casa, a la altura del pueblo El Mojón, pasamos por unas formaciones rocosas muy curiosas cerca del barranco de Las Piletas, justo al lado de la carretera, en las que nos paramos un buen rato a hacer alguna que otra foto.

ormaciones rocosas muy curiosas cerca del barranco de Las Piletas ormaciones rocosas muy curiosas cerca del barranco de Las Piletas

Día 4: Parque Nacional de Timanfaya, Charco Verde, los Hervideros, El Golfo y Jardín de cactus

El día siguiente amaneció nublado y amenazando lluvia así que pusimos rumbo hacia el Parque Nacional del Timanfaya. En el siglo XVIII la tierra se abrió y escupió fuego y lava durante seis años, sepultando numerosos pueblos de la isla y cambiándola para siempre. Ya el camino en coche es toda una experiencia: lava solidificada en formas extrañas hasta donde llega la vista.

Al llegar al centro Montañas de fuego, tienes que dejar el coche en el parking porque la ruta es en un autobús que da una vuelta muy completa por los volcanes (con audioguía incluida). Luego descubrimos que hay rutas guiadas a pie, así que si tenéis tiempo seguro que es una pasada caminar sobre esta zona. Para acabar te enseñan el calor que todavía emana de la tierra quemando broza y provocando pequeños géiseres con cubos de agua. También lo aprovechan para asar pollos que luego sirven en el restaurante pero nosotros preferimos comer en el cercano pueblo de El Golfo.

Parque Nacional del Timanfaya

Parque Nacional del Timanfaya

Parque Nacional del Timanfaya

Antes, hicimos dos paradas. Primero, los hervideros: unos acantilados sobre los que el mar rompe y golpea las cuevas, haciendo que el agua suba hacia la superficie. Un sendero protegido te permite disfrutar con seguridad del espectáculo.

Los Hervideros

Los Hervideros

La segunda parada, ya a la entrada de El Golfo, fue el famoso “Charco Verde” o Charco de los Clicos. El acceso principal estaba cerrado por desprendimientos así que sólo lo pudimos verlo desde lo alto de una colina. Es igualmente impresionante y la playa de arena negra que tiene al lado tiene buena pinta. Después, comimos en el restaurante Mar Azul. Buena comida a buen precio, y la terraza tiene unas vistas muy bonitas.

Charco de los Clicos

Charco de los Clicos

De vuelta a Punta Mujeres paramos en el Jardín de Cactus, una de las muchas obras de César Manrique que visitamos en la isla. Es la plantación de cactus más grande de la misma (aunque podrás ver muchas variedades de esta especie en tus recorridos por los pueblos lanzaroteños), es muy interesante ver muchas de ellas juntas y pasear por la original estructura creada por el artista.

Jardín de Cactus

Jardín de Cactus

Día 5: Casa de José Saramago, bodega La Geria, Volcán del Cuervo, Arrecife

Nuestro quinto día se levantó despejado pero muy ventoso y frío. Por ello decidimos refugiarnos en la Casa de José Saramago en Tías. Sin duda una de las visitas más sorprendentes de la semana que pasamos en Lanzarote. Fue recomendación, como no, de nuestra querida lusa anfitriona, Inês, y superó nuestras expectativas: una visita de más de hora y media, recorriendo con mimo la historia de la casa, la historia de José y Pilar, su vida, obra y muerte. Recorrer su jardín con sus 3 olivos, tomarte un auténtico café portugués (uma bica) en su terraza, visitar su biblioteca, y terminar inevitablemente comprando uno de sus libros de la mano de los simpáticos guías que trabajan en la casa. Ojo, sólo abren por la mañana.

Biblioteca Casa Jose Saramago Lanzarote

La biblioteca de la casa de José Saramago, el resto de la casa dejamos que la descubráis vosotros mismos

Uno de los cambios que trajo la erupción del Timanfaya fue el vino. La ceniza crea unas condiciones muy especiales en el que se elabora un vino muy original con uva malvasía. Es muy habitual que los autobuses de turistas hagan parada en las bodegas para que los visitantes compren vino pero lo que pocos hacen es dejarse guiar por los viñedos y las bodegas.

Nosotros decidimos visitar las Bodegas La Geria (en Geria) y fue muy interesante porque el guía de la visita era el propio enólogo de la bodega, Alejandro, que nos contó con todo lujo de detalle cómo elaboran el vino, el proceso tan original de cultivo y recolección en tierra volcánica y la continua lucha contra las adversidades meteorológicas. Pudimos probar además varios vinos, y comimos unas tapas en el restaurante que hay en la propia bodega.

Viñedos de La Geria

Viñedos de La Geria

Ya que estábamos en la zona aprovechamos para visitar el volcán del Cuervo por recomendación de Marta, la guía de la casa de José Saramago. Un paseo agradable y fácil desde el parking en el borde de la carretera, a la vez que sorprendente ya que puedes meterte dentro del cráter.

Caminando hacia el volcán del Cuervo

Caminando hacia el volcán del Cuervo

Terminamos el día visitando Arrecife, la capital de la Isla. Nos dimos una vuelta por la ciudad, por sus calles estrechas, nos acercamos a sus castillos, el de Las Bolas y el de San José, que alberga el Museo Internacional de Arte Contemporáneo. No entramos porque nos decidimos por el Centro Cultural “El Almacén” donde pudimos ver una exposición de PHotoespaña dedicada a la isla. Tiene también un bar pero estaba cerrado ese día.

Día 6: Fundación César Manrique, Monumento al Campesino, LagOmar, Mirador del Río

El miércoles también amaneció bastante ventoso, por lo tanto decidimos terminar de visitar varios puntos que se nos habían quedado pendientes (y a cubierto, a ser posible).

  • Fundación César Manrique. Nos decantamos por la fundación en lugar la casa en Haría. El edificio en si también fue casa del propio Manrique, y él mismo acondicionó sus espacios para exhibir sus obras y su colección privada.
  • Monumento al Campesino, “es el reconocimiento público de César Manrique al esfuerzo de los hombres y mujeres del campo lanzaroteño que se enfrentaron a las condiciones más adversas para dar vida al territorio” – un monumento acompañado de un espacio en el que los visitantes se pueden apuntar a distintos talleres: para crear tu pella de gofio, de cerámica, incluso de salsa canaria. Nosotros comimos en el restaurante que hay en el mismo monumento un par de platos típicos canarios (potaje y un pescado) que nos dejó bastante satisfechos.
  • LagOmar. Por la tarde decidimos acercarnos a ver esta original casa. La fama (y la historia) le precede, ya que es esa famosa casa que Omar Sharif compró y perdió casi acto seguido en una partida de cartas. Merece la pena darse un paseo por sus laberínticas escaleras y ver la disposición del espacio y las habitaciones que pensaron Jesús Soto y César Manrique. Tiene restaurante y por la noche es un bar de copas.
  • Mirador del Río. Este fue el plato fuerte del día. Las vistas desde el Mirador de “La Graciosa” son espectaculares. Cierto es que no es necesario pagar la entrada ya que las vistas y el atardecer desde el exterior del mirador (según miras de frente a la entrada, a la izquierda) son igual de espectaculares. Lo bueno del Mirador es que tiene una cafetería en la que resguardarse del viento y tomar algo y puedes ver la ladera de la colina en primer plano (bastante espectacular, ojo si tienes vértigo)

Fundación César Manrique

Monumento al Campesino

interior de la casa LagOmar

Fundación César Manrique, Monumento al Campesino y el interior de la casa LagOmar

Nos quedamos con las ganas de visitar La Graciosa pero el tiempo nos lo impidió. Tendremos que volver.

Vistas de La Graciosa desde el exterior del Mirador del Río (desde donde recomendamos ver el atardecer)

Vistas de La Graciosa desde el exterior del Mirador del Río (desde donde recomendamos ver el atardecer)

Vistas de La Graciosa desde el interior del Mirador del Río (en la parte más alta)

Vistas de La Graciosa desde el interior del Mirador del Río (en la parte más alta)

Día 7: Punta Mujeres y vuelta a Madrid

El jueves 14 salía el vuelo a media tarde del aeropuerto de Lanzarote, así que decidimos tomarnos el día con tranquilidad. Nos levantamos sin prisa, desayunamos, disfrutamos del sol en la terraza de nuestro apartamento y salimos a dar una vuelta por Punta Mujeres, que en realidad no habíamos inspeccionado.

Comimos unas tapas (papas con mojo, queso, un guiso de carne y arroz) en La Piscina y volvimos al aeropuerto.


Lanzarote es una perfecta escapada de 3 días pero también un destino ideal para unas vacaciones más largas. Como podéis ver, hay miles de planes, y no son sólo ir a la playa. Además, es muy fácilmente recorrible en coche (creo que el trayecto más largo que hicimos fueron 50 minutos), así que se puede adaptar el recorrido y los planes sobre la marcha, sobre todo dependiendo del tiempo que haga.

La mayor parte de las fotos (salvo alguna cosa) son de @javieryohn.

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