Qué ver en Madeira en 7 días: una semana disfrutando de la bella isla portuguesa

Qué ver en Madeira en 7 días: una semana disfrutando de la bella isla portuguesa
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El regalo de cumple de Inês para Chris en su pasado cumpleaños fue un viaje a Madeira de 7 días, en pleno mes de Enero, para escapar del frío lisboeta. En este post os contamos qué hacer, qué ver, qué comer, dónde dormir y dónde alquilar el coche para explorar Madeira durante una semana, en base a nuestra experiencia allí.

Aunque la isla parezca pequeña y una semana suena a tiempo de sobra, no lo es: Madeira tiene muchísimo que ofrecer y en 7 días no os va a dar tiempo a verlo todo. Nosotrxs intentamos ver y hacer un poco de todo en esta primera toma de contacto con la isla, y tenemos una cosa clara: ¡volveremos!

Inês disfrutando de las vistas en un mirador en Paúl do Mar

Inês disfrutando de las vistas en Paul do Mar

Resumen de itinerario por días

Aquí os dejamos un resumen del itinerario por días:

  • Día 1: Pico do Areeiro, Curral das Freiras, Eira do Serrado y Funchal
  • Día 2: Câmara de Lobos, Cabo Girão, Fajã dos Padres, Ribeira Brava y Paul do Mar
  • Día 3: Porto Moniz, Seixal, Grutas de São Vicente y Serra da Água
  • Día 4: Funchal
  • Día 5: Porto Santo
  • Día 6: Santana, Levada do Caldeirão Verde y Porto da Cruz
  • Día 7: Caniçal, Machico, Ponta de São Lourenço y Ponta do Rosto

 

Dos “palhoças”, las casitas típicas de Santana

Mapa con los sitios visitados en Madeira

Aquí tenéis un mapa con todos los sitios divididos por día con el color. Podéis ver la leyenda clickando en el icono superior izquierdo del mapa.

En este mismo post, en cada resumen del día incluimos mapa con la ruta en coche específica para ese día.

Qué ver en Madeira en 7 días

Día 1: Pico do Arieiro, Curral das Freiras, Eira do Serrado y Funchal

Después de despertarnos algo tarde y tomar el desayuno con tranquilidad disfrutando de las vistas de Funchal desde nuestra terrazita y empezamos a explorar la isla.

Pico do Arieiro

De Funchal nos fuimos en coche a nuestra primera parada: Pico do Arieiro. Es el tercer pico más alto de la isla, con 1818m (después de Pico Ruivo, 1861m, y Pico das Torres, 1851m). Se puede ir en coche (podéis ver la ruta en mapa) y merece totalmente la pena pues las vistas son espectaculares.

Inês, flipando con las vistas

Inês, flipando con las vistas en Pico do Arieiro

Randomtrippers felices, en Pico do Arieiro

Randomtrippers felices, en Pico do Arieiro

En general, estarás por encima de las nubes, y en función de cómo esté el tiempo podrás divisar la orografía de Madeira, e incluso ver el mar. En el mirador hay parking, baños (0,50€ por persona), una cafetería y tiendas de souvenirs.

Definición gráfica de "estar en las nubes", Pico do Arieiro

Definición gráfica de “estar en las nubes”, Pico do Arieiro

Para lxs más aventurerxs, hay un trekking que se puede hacer desde Pico do Arieiro al Pico Ruivo (el más alto de la isla), con vistas brutales como os podéis imaginar. El trayecto es de dificultad alta, así que si lo queréis hacer aseguraros de tener las condiciones físicas necesarias (hay otros muchos trekkings que hacer por la isla mucho más fáciles).

Inicio del camino que une Pico do Arieiro al Pico Ruivo

Inicio del camino que une Pico do Arieiro al Pico Ruivo

Nosotrxs no lo hicimos completo por falta de tiempo (nos quedamos con las ganas, se queda en la wishlist para la próxima visita), simplemente hicimos el inicio del mismo. Si queréis hacerlo, os dejamos alguna información:

Pico do Arieiro en un día limpio

Pico do Arieiro y un día despejado… ¡qué suerte tuvimos!

Curral das Freiras y Eira do Serrado

Tras un buen rato disfrutando de las vistas desde Pico do Arieiro, nuestro siguiente destino es Curral das Freiras y Eira do Serrado.

Curral las Freiras entre montañas, desde el mirador de Eira do Serrado

Curral das Freiras es un pequeño pueblo que nació entre las montañas y que estuvo “aislado” del resto del mundo hasta 1959, cuando se construyó una carretera que daba acceso al pueblo. Esta carretera está actualmente cerrada en algunos tramos (igual que muchas otras de la isla) debido principalmente a su peligrosidad por la caída de piedras, y hace unos años construyeron un túnel que ahora facilita llegar allí.

Curral das Freiras, un pueblo oculto entre montañas hasta los años 60

Curral das Freiras, un pueblo oculto entre montañas hasta los años 60

El origen del nombre viene de que era una zona en la que se criaba ganado (Curral) y pasó a ser Curral das Freiras debido a que las monjas (Freiras) del convento de Santa Clara se refugiaron ahí durante la invasión por parte de los franceses.

Para llegar desde Pico do Arieiro a Curral das Freiras hay una carretera estrecha pero nueva muy chula (la podéis ver en el mapa que incluimos más arriba). La podéis poner en Google Maps, o, según salís del parking de Arieiro ir a la derecha y seguir las indicaciones hacia Eira do Serrado. En el camino hay varios miradores en los que parar a ver las vistas, así que si hace buen tiempo, ¡aprovechad!

Podéis ir primero a Eira do Serrado a ver las vistas (desde el mirador se ve Curral das Freiras) o al revés. Nos comentaron también en Facebook que se puede bajar de Eira do Serrado a Curral das Freiras caminando y luego subir de vuelta en autobús.

En Curral das Freiras, merece la pena visitar la iglesia y mirar hacia arriba de vez en cuando para apreciar la altura de las montañas.

Una iglesia entre montañas, Curral das Freiras

Una iglesia entre montañas, Curral das Freiras

Cuando nos entró el hambre, nos fuimos directos al sitio que nos recomendó nuestro gran amigo Pizzi: Sabores do Curral, y fue un gran acierto.

Comida tradicional (las castañas son el ingrediente estrella en Curral das Freiras), atención excelente y vistas insuperables. Pedimos las castañas asadas con “mel de cana” (miel de caña), un plato de pechuga rellena con castañas, dos ice teas, dos cafés y cheesecake de castaña de postre. Sí, sobredosis de castañas pero oiga, comeríamos más. Todo para compartir, 26,30€. Además, tiene un mini-parking justo al otro lado de la carretera.

Castañas asadas con miel de caña, en Sabores do Curral

Castañas asadas con miel de caña, en Sabores do Curral

Vistas del restaurante Sabores do Curral

Vistas del restaurante Sabores do Curral

Tras ver Curral das Freiras, volvimos al coche para subir al mirador de Eira do Serrado. En la subida empezaron a aparecer nubes hasta el punto de no ver casi  nada, así que perdimos la esperanza de tener buenas vistas, pero al llegar al mirador justo había una zona clara: la zona en la que estábamos. Además podíamos ver directamente cómo las nubes empezaban a cubrir lentamente esa zona también.

Curral las Freiras (ese pueblo encajado entre montañas) desde el mirador de Eiro do Serrado

Curral las Freiras (ese pueblo encajado entre montañas) desde el mirador de Eira do Serrado

Funchal

Cuando las nubes decidieron que era hora de irse en modo “vamos a explayar nuestro manto que estos señores se quieren ir a dormir”, decidimos volver en coche hacia Funchal, dar un primer paseo por la ciudad, preguntar por información sobre los barcos para ir a Porto Santo y a las Islas desertas y tomar algo antes de entrar al apartamento.

Centro histórico de Funchal, donde estaba nuestro apartamento

Centro histórico de Funchal, donde estaba nuestro apartamento

Banco "I love Funchal". ¡Y nosotrxs!

Banco “I love Funchal”. ¡Y nosotrxs!

Dejamos las cosas en nuestro apartamento (increíble, por cierto), bajamos a cenar una “Bifana en bolo do caco” y una Coral en Casa dos Pregos (muy bueno, las dos cervezas y la bifana 6€) y después a probar nuestra primera poncha…

El "bolo do caco" es esta maravilla. Es el pan típico de Madeira y lleva distintos rellenos aunque lo más típico es untarlo de mantequilla de ajo...

El “bolo do caco” es esta maravilla. Es el pan típico de Madeira y lleva distintos rellenos aunque lo más típico es untarlo con mantequilla de ajo…

ESTO es a lo que nos referimos... Así, con mantequilla de ajo...Fueron unos 3 al día (sí, mentalizaros para volver rodando de Madeira, se come demasiado bien)

ESTO es a lo que nos referimos… Fueron unos 3 al día así, con mantequilla de ajo… (sí, mentalizaros para volver rodando de Madeira, se come demasiado bien)

Esto es la famosa Poncha, la bebida alcohólica típica madeirense. Se hace con zumo de fruta y aguardiente de caña. Esta es de Pitanga, una fruta pequeñita roja que está buenísima.

Esta es la famosa Poncha, la bebida alcohólica típica madeirense. Se hace con zumo de fruta y aguardiente de caña. Esta poncha es de Pitanga, una fruta pequeñita roja que está buenísima.

Día 2: Mercado dos Lavradores, Câmara de Lobos, Cabo Girão, Fajã dos Padres, Ribeira Brava y Paul do Mar

El segundo día el tiempo parecía peor en la zona norte así que decidimos hacer la ruta por el sur-oeste de la isla, que estaba despejada.

Mercado dos Lavradores

Empezamos el día desayunando en Funchal un bolo do caco recién hecho en Casa do Bolo do Caco (dos cafés y un bolo do caco con jamón y queso para compartir, 3,80€). Muy recomendado, de los mejores que probamos en la isla.

Nuestro amigo madeirense Pizzi nos dijo que el mejor día para ir al Mercado dos Lavradores es el viernes, así que decidimos empezar el día ahí, ¡además nos encantan los mercados! Nada más llegar, vemos a unas señoras vestidas con el traje tradicional madeirense en la entrada vendiendo flores lo que ya hace sospechar que será un sitio bastante turístico…

Y…¡efectivamente! Es un mercado MUY bonito pero no ves a gente local comprando… Es un sitio muy turístico y con precios acordes, casi todxs lxs dependientes de los puestos os ofrecerán probar frutas gratis para intentar que les compréis.

Al final caímos y compramos unas guindillas picantes africanas (un ramo con unas cuantas, 6€, de una especie de guindilla que no suele haber en Portugal continental) y dos “maracujás laranja” (4€, a 20€/kilo), que se han convertido en nuestro tipo de maracuyá favorita… probadlo y veréis por qué (es suuuper dulce).

Frutas riquísimas madeirenses: distintos tipos de maracuyá, pitanga, tomate inglés...

Frutas riquísimas madeirenses: distintos tipos de maracuyá, pitanga, tomate inglés…

Guindillas para todos los gustos

Guindillas para todos los gustos

Así que si queréis sentir la vidilla de un mercado local donde hacen la compra lxs madeirenses, este no será el sitio más indicado porque es muy turístico. Si queréis ir al Mercado de Lavradores por lo bonito que es, entonces lo mejor es entrar al mercado y subir al primero piso para verlo desde arriba.

Câmara de Lobos

Nos vamos a por el coche y ponemos rumbo a nuestra siguiente parada: Câmara de Lobos. Es un pueblo de pescadores muy fotogénico, con buenos restaurantes para comer pescado y marisco. Al ser demasiado temprano para comer, simplemente aparcamos el coche (en zona azul, 1€ = 1 hora), y damos un paseo desde la zona pesquera bordeando el mar.

¡Vaya con Câmara de Lobos, es bellísima y fotogénica! Y el cielo se abre justo cuando empezamos el paseo.

Perderse por las calles de Câmara de Lobos es también buen plan, para apreciar su arte callejero (hay una calle llena de obras hechas con latas recicladas) y disfrutar de una buena poncha en el bar Agrela. Os recomendamos este bar no sólo por la técnica de quién lo regenta si no sobre todo porque las frutas usadas para hacer la poncha son del huerto de esta familia… ¡Una delicia estas ponchas de pitanga!

El dueño del bar Agrela haciéndonos una rica poncha con zumo de pitanga de su huerto y aguardiente de caña. ¡Vaya técnica con el palo de la poncha, el llamado "caralhinho"

El dueño del bar Agrela haciéndonos una rica poncha con zumo de pitanga de su huerto y aguardiente de caña. ¡Vaya técnica con el palo de la poncha, el llamado “caralhinho”!

Street Art hecho con latas recicladas, en una calle de Câmara de Lobos

Street Art hecho con latas recicladas, en una calle de Câmara de Lobos

Si queréis comer en Câmara de Lobos, nos recomendaron los siguientes sitios:

  • Forma de Açucar: en pleno centro del pueblo, no llegamos a probarlo porque no coincidió. Nos recomendaron el “peixe espada preto”
  • Restaurante as Vides: estás más arriba en las montañas, un mesón tradicional especializado en “Espetada en pau de louro”. Este sí que lo probamos y os lo recomendamos.
  • Restaurante Santo Antonio: muy cerquita del anterior, también especializado en “Espetada en pau de louro”. Algo más caro que As Vides, ambos compiten por ser el restaurante con la mejor espetada de Madeira. No llegamos a probarlo porque fuimos a As Vides

De Cámara de Lobos vamos a Cabo Girão, com vistas impresionantes de Funchal y del resto de la zona sur de la isla. El trayecto de un punto a otro ya merece la pena, es bellísimo. Podéis ir en coche, o podéis ir con Madeira Green Train, un tren turístico que os lleva desde el centro del pueblo a Cabo Girão y de vuelta, parando allí a ver las vistas, y pasando por carreteras secundarias por 7,50€ por persona.

Luís, responsable de Madeira Green Train e Inês

Luís, responsable de Madeira Green Train e Inês a bordo del tren. Obrigada Luis!

Hacer el trayecto en tren por este tipo de carreteras secundarias es muy bonito porque te topas con estampas de la isla como estas: 

Nosotrxs lo hicimos dos veces, una en coche y otra con el tren. De cualquiera de las dos formas, las vistas de Cabo Girão son espectaculares y puedes ir cuantas veces sean necesarias….

Cabo Girão

Cabo Girão es un acantilado de 580 metros de altura, donde construyeron recientemente un mirador con suelo de cristal desde el cual podéis ver Funchal y otras zonas del sur de la isla. Debajo del mirador de cristal tenéis los 580m de altura y el mar. ¡No apto para personas con vértigo!

Tras un buen rato admirando las vistas en Cabo Girão ante la inmensidad del mar y el reflejo de las nubes que parecían que estaban a punto de darse un chapuzón, nos entra el hambre…

Fajã dos Padres

Decidimos probar otro restaurante que nos recomendaron tanto Pizzi como Luis del Madeira Green Train: Restaurante Fajã dos Padres. Y ¡vaya recomendación!: se encuentra a pie del mar, justo debajo de otro acantilado, y la única forma de llegar es con un teleférico. El viaje ida y vuelta en teleférico cuesta 10€, el último sube a las 18:00 y vale la pena aunque no queráis ir al restaurante, pues las vistas y la bajada son espectaculares.

El camino hacia el restaurante, entre acantilados, huertos y plátanos, en Fajã dos Padres

El camino hacia el restaurante, entre acantilados, huertos y plátanos, en Fajã dos Padres

¿Por qué no me he traído el bañador?

¿Por qué no me he traído el bañador?

¡Ir hacia un restaurante así, sí!

¡Ir hacia un restaurante así, sí!

En el restaurante, si no sois vegetarianxs, os recomendamos el pescado fresco del día (preguntad al llegar). Había varias opciones, así que pedimos dos para probar (Bodião y otro cuyo nombre no entendimos muy bien), acompañados de verduras de la huerta (es suya, la atraviesas de camino al restaurante), batata (patata dulce) y milho frito, con un bolo do caco de entrante y cervezas. Así que ya veis, hay opciones para todos los tipos de dieta. Para todos los bolsillos, no tanto… Pagamos 41€ (más los 20€ de teleférico para lxs dos).

Disfrutando de una coral bien fresquita, en manga corta, frente al mar, en Enero... ¡Madeira, te queremos!

Disfrutando de una Coral bien fresquita, en manga corta, frente al mar, en Enero… ¡Madeira, te queremos!

Después de comer seguimos ruta ya que todavía nos quedaba mucho día por delante.

Ribeira Brava

Nuestra siguiente parada fue Ribeira Brava, otro pueblo costero chulo, con un mirador al que puedes subir a pie para ver las vistas del pueblo. Subimos al mirador, dimos una vuelta y paramos a comprar agua y tomar un café antes de seguir ruta. Aparte de ser muy bonito, lo más destacable de Ribeira Brava es que crecen peluches en los arbustos…

En Ribeira Brava crecen peluches en los arbustos...

En Ribeira Brava crecen osos de peluche en los arbustos… ¿Enigmático, no?

Lxs chicxs de Lichi Volador (que también son una pareja luso española como nosotrxs!) nos recomendaron un plan muy chulo: ¡andar descalzos por diferentes tipos de elementos de la naturaleza (piñas, piedras y barro incluídos)! Se puede hacer en el hotel Jardim Atlântico, por un precio simbólico de 1€ (te dan toalla para limpiarte después). Nosotrxs lo intentamos pero cuando llegamos allí hacía muuuuucho viento y frío, y el hotel estaba en obras, así que lo dejamos para otra vez. Podéis ver más info en el post de Lichi Volador: http://www.lichivolador.com/2018/01/andar-descalzo-en-madeira.html

No caminamos sobre distintos elementos pero presenciamos el cielo en modo Juicio Final, frente al Hotel Jardim Atlântico... ¡Impone o no impone?

No caminamos sobre distintos elementos pero presenciamos el cielo en modo Juicio Final, frente al Hotel Jardim Atlântico… ¿Impone o no impone?

Paul do Mar

El plan era terminar el día de la forma que más nos gusta: viendo el sol despidiéndose en el mar con una cervecita…  El sitio elegido fue Paul do Mar, así que pusimos el destino en Google Maps y conducimos hacia allí. Pasamos por carreteras serpenteantes muy chulas, con vistas al mar, y de repente vimos un cartel con “Miradouro“, así que nos desviamos de ruta y allí nos fuimos, ya que todavía teníamos algo de tiempo hasta la puesta de sol.

¡Fue un gran acierto, pues las vistas desde el mirador eran, una vez más, espectaculares! Podíamos ver el propio Paul de Mar desde allí. 

Finalmente volvimos a la ruta previa para llegar a Paul do Mar. Nos habían recomendado un sitio en especial, el Maktub Pub así que allí nos fuimos y terminamos el día bebiendo una Coral fresquita (la caña a 1€) mientras asistimos a una de esas puestas de sol brutales que nos regala Madeira. Paul do Mar es de los sitios que más nos ha gustado para terminar el día…

La vuelta a Funchal desde allí es algo menos de una hora. Antes de ir al apartamento, paramos en el mítico Bar Castrinhos” que nos recomendaron para beber ponchas. ¡Estaba a reventar de gente local!  Pedimos dos (una de tomate inglés y una de pescador), y de paso como Chris ya tenía hambre pidió también el “Sandes de carne de vinho d’alhos” (muy típico de Madeira y muy muy rico). Os podemos decir que él se arrepiente hasta hoy de no haber pedido otra para llevar o haber vuelto al bar, ¡le encantó! Pagamos por todo 6.90€.

Nos volvimos al centro de Funchal, aparcamos el coche y de postre paramos en la heladería “Mil Sabores” para comprar dos helados (5.50€). Son helados con fruta, muy ricos, a los que puedes añadir tres toppings. Muy ricos.

Día 3: Porto Moniz, Seixal, Grutas de São Vicente y Serra da Água

Para el día 3 decidimos recorrer la zona norte-oeste de Madeira, empezando por Porto Moniz y deshaciendo el camino hasta Funchal haciendo varias paradas. Además resulta que la familia de nuestro amigo Pizzi hacía una fiesta ese día (era Sábado) y nos invitaron a pasarnos por allí a comer cocido madeirense. Al final descartamos parte de los planes porque ¡nos lo pasamos genial en la fiesta!

Porto Moniz

Hacemos ruta hasta el punto más alejado (Porto Moniz) para ver las famosas piscinas naturales, consideradas de las más bellas del Mundo. La carretera es espectacular, vas pasando por medio de las montañas hasta llegar a la otra costa.

Al llegar a Porto Moniz, el mar estaba muy revuelto y hacía mucho viento así que las piscinas estaban cerradas (en el norte siempre hace más viento y peor tiempo que en el sur, así que en Enero es raro poder disfrutar de esta zona como en verano).

Tomamos un café contemplando el mar rabioso y subimos en coche al mirador de Santa. Hay que subir una carretera en zig-zag unos minutos hasta llegar. Desde allí hay unas vistas muy chulas de Porto Moniz, así que vale la pena subir.

Volvimos al coche y seguimos hacia otro mirador, en Ribeira da Janela, aunque el tiempo se estaba poniendo feo y amenazaba con llover. Si os hace buen tiempo podéis bajar hasta la costa para ver los Ilhéus de Ribeira da Janela.

Seixal

Eran ya casi las 12 así que decidimos ir hacia la casa donde nos habían invitado al cocido Madeirense, en Seixal, e ir al cumpleaños de la pequeña Clara, la sobrina de nuestro amigo Pizzi.

Entre cocido y fiesta no hicimos los planes que teníamos por Seixal, aunque os los dejamos marcados en el mapa:

Para comer en Seixal también nos recomendaron los restaurantes Sol Mar y Brisa Mar, donde comer arroz de lapas o filete de espada.

Pasamos unas horas muy divertidas con la familia de Pizzi disfrutando del cocido madeirense y otras delicias gastronómicas. Además nos dieron para probar diferentes vinos de Madeira caseros, directamente del barril, así como otros licores caseros.

¡Fue todo un lujazo! Y demostró que al final, lo mejor de Madeira no está en los paisajes sino en su gente. Obrigada família!

Grutas de São Vicente y Serra da Água

La idea era ir a las grutas de Sao Vicente pero se animó la fiesta, se nos hizo tarde y lo descartamos. ¡Queda para nuestra próxima vez en la isla! El horario de visita es de 10:00 a 18:00, y el precio de la entrada es de 8€ por persona. La visita dura 30 minutos e incluye guía. Las grutas fueron originadas por una gran erupción volcánica, hace unos 800000 años. Son el origen de la isla.

Las increíbles Grutas de São Vicente.

Las increíbles Grutas de São Vicente. Foto de Allie_Caulfield en Flickr

Como pillaba de camino de vuelta a Funchal, hicimos una parada técnica en la “Taberna da Poncha, un local bastante antiguo famoso por, cómo no, ¡su poncha! Tiene aparcamiento justo en frente y a pesar de su ubicación, había bastante gente. Tomamos una poncha para probar (deliciosa) y seguimos camino.

Una poncha de maracuyá en la Taberna da Poncha

Una poncha de maracuyá en la Taberna da Poncha

Seguimos hacia Funchal, y después de atravesar varios túneles, de repente vemos por la ventana del coche que el sol se está empezando a despedir en tonos naranja… Como somos muy fans de las puestas de sol, paramos en el primer pueblo que vimos (Campanario) y subimos lo más alto que pudimos hasta encontrar un mirador, desde dónde disfrutamos del espectáculo.

Día 4: Funchal: Rua de Santa Maria, Teleférico a Monte, Forte de São Tiago

El cuarto día lo dedicamos a ver con calma Funchal, una ciudad que nos sorprendió para bien, ¡y mucho! Tanto que nos planteamos en un futuro ir una temporada de unos meses para escapar al invierno… fijaros.

El día amaneció nublado y con lluvia así que aprovechamos para tener una mañana con un poco de modorra y desayunar en cama (las vacaciones también son para descansar), ya que nuestro apartamento se daba mucho a ello (una pantalla plana grande, una cama cómoda, fruta fresca comprada en el mercado…, ¡la combinación mortal para modorra!).

El arco iris en Funchal, desde la terraza de nuestro apartamento

El arco iris en Funchal, desde la terraza de nuestro apartamento

Rua de Santa Maria: Arte de Portas Abertas

A eso de las 12 salió el sol y salimos también nosotrxs caminando en dirección a Rua de Santa María, a dar un paseo disfrutando de algo que nos encanta: el arte urbano. Esta calle está llena de arte urbano: puertas y ventanas convertidas en auténticas obras de arte.

Puertas y ventanas de Rua de Santa Maria

Puertas y ventanas de Rua de Santa Maria

El teleférico sobre la Rua de Santa Maria

El teleférico sobre la Rua de Santa Maria

Nos dimos un buen paseo haciendo un montón de fotos y aprovechamos cuando nos entró el hambre para probar uno de los restaurantes que nos recomendó nuestro amigo Pizzi: “O Jango”. Cómo no, pedimos nada más llegar y mientras pensábamos un bolo do caco, y nos decidimos finalmente por la “mista de marisco” pequena (suficiente para dos personas) y otro bolo do caco (sí, nos encanta…). Acompañamos con sangría blanca, y de postre mousse de maracuyá y un par de cafés.

En O Jango, además, hacen un descuento del 20% en carta todos los días de 12:00 a 16.00 (excepto 31/12 y 01/01), así que pagamos un total de 42€ por todo.

Teleférico a Monte

Seguimos haciendo fotos y nuestro siguiente destino era el teleférico, para subir hasta Monte. En Monte está el Jardín Botánico, la iglesia de Nossa Senhora do Monte, el jardín y museo Monte Palace y la turistada de Funchal por excelencia: los cestinhos. Nuestra idea era simplemente subir en el teleférico para disfrutar de las vistas, visitar la iglesia y bajar. El precio del teleférico es 11€/persona sólo ida, o 16€/persona ida y vuelta.

La sombra de los teleféricos subiendo el Monte

La sombra de los teleféricos subiendo a Monte

Vistas de Funchal desde el teleférico

Vistas de Funchal desde el teleférico

Teleférico do Monte: 11€/persona sólo ida, o 16€/persona ida y vuelta

Teleférico do Funchal: 11€/persona sólo ida, o 16€/persona ida y vuelta

Los jardines son de pago (12,50€ los de Monte Palace y 5,50€ el jardín botánico) y no nos apetecía mucho ir, así que simplemente disfrutamos de las vistas y fuimos hasta la iglesia.

Igreja de Nossa Senhora do Monte

Igreja de Nossa Senhora do Monte

Desde allí se contrata también la turistada de los “cestinhos”. Estos cestos, hechos de mimbre y madera, al parecer se usaban antiguamente para bajar a la gente con más poder adquisitivo al centro. ¿Por quién? La gente con “menos poder adquisitivo” era la que dirigía los cestos de mimbre, claro.

A día de hoy es una actividad puramente turística, en la que por un “módico” precio (30€ para dos personas), te montan en el carro y los “carreiros” (que son los que “conducen” el carro), te llevan a toda velocidad cuesta abajo y sin frenos (bueno, los frenos son ellos, que llevan en el calzado un extra de “goma” para poder ir frenando, derrapando, girando, etc).

En vuestra mano está decidir si queréis hacerlo o no. Si no queréis (como fue nuestro caso), los domingos es el mejor día para subir pues la actividad cierra ese día y hay mucha menos gente por esos lares.

Forte de São Tiago

Volvimos a bajar en teleférico, y continuamos paseando por la costa, aprovechando que hacía calor para parar un rato en una playa de piedras, disfrutando del sol y del mar.

Después seguimos caminando hacia el “Forte de São Tiago”, con su característico color amarillo. Es muy fotogénico así que os recomendamos daros una vuelta por los alrededores.

Ya quedaba poco para la puesta de sol así que como estábamos por esa zona, decidimos ir a tomar algo a otro de los sitios que nos recomendó Pizzi: el Barreirinha café, un lugar excelente para disfrutar de la puesta de sol con el mar de BSO. Suelen tener música en directo al final de tarde. Nos pedimos un Madeira Tonic (hecho con vino de Madeira) y un gintonic con gin portugués, Sharish Gin (uno de nuestros preferidos), 16€ las dos bebidas, muy bien preparadas.

Una vez se fue el sol, volvimos a “nuestro barrio” en Funchal.

De ahí volvemos a nuestra zona, y, como no tenemos demasiada hambre compramos dos bolo do caco de camino (uno misto y uno con carne em vinha de alhos, 5€ los dos) y un helado de fruta de la “Gelateria Mil Sabores” (6€ los dos), nos los llevamos a nuestro apartamento y cenamos allí en la terraza con un vino blanco madeirense que estaba buenísimo (Colombo).

Día 5: Porto Santo (o más Funchal)

El plan para este día era ir a la isla cercana de Porto Santo: un paraíso playero. Peeeero resulta que el barco a Porto Santo (que era una de las excursiones a las que dedicar un día) no funciona en Enero por mantenimiento. El barco a Desertas sí funciona pero tarda bastante y pasas sólo 2-3 horas allí así que lo descartamos.

Como teníamos algo de curro que hacer, los últimos días bajamos un poco el ritmo y este en día en concreto nos lo tomamos con más calma y aprovechamos para trabajar y descansar por Funchal. Para vuestro itinerario os mantendríamos pasar el día en Porto Santo o las cercanas islas Desertas.

La espectacular playa de Porto Santo

La espectacular playa de Porto Santo. Foto de Almadeviajante (además en ese post tenéis una buena guía de qué ver/hacer si vais allí – en portugués)

Os dejamos unas fotos de nuestro atardecer y noche por Funchal:

 

Día 6: Santana, Levada do Caldeirão Verde y Porto da Cruz

El penúltimo día en la isla y teníamos pendientes dos de los imprescindibles de Madeira: hacer una ruta de trekking por una de las muchas levadas y visitar las Palhoças, ¡las casas típicas de Santana!

Levada do Caldeirão Verde

Tardamos algo menos de una hora desde Funchal en llegar, aunque el punto que pusimos en el mapa no era exactamente el inicio de la levada do Caldeirão Verde (aunque sí unía con ella) así que tuvimos que hacer un trozo extra a pie, que lo disfrutamos mucho en cualquier caso. El punto exacto del comienzo de la ruta es este (si vais en coche, aunque Google Maps no os envía allí, es fácil: sólo tenéis que seguir las indicaciones hacia Queimadas).

Llegamos al inicio de la levada, y aunque leímos que es la levada más turística y donde más gente te encuentras, no nos cruzamos con apenas gente (en total unas 3 o 4 personas). Imaginamos que al ser temporada baja, éramos pocxs lxs aventurerxs.

El entorno por el que pasas es, sencillamente, espectacular. Entramos en zona declarada patrimonio de la UNESCO, con una vegetación que no habíamos visto ninguno de los otros días: el bosque de laurissilva. Las levadas son canales que se construyeron para llevar agua del norte de la isla (dónde llueve más) al sur, y que pasan por medio de las montañas de Madeira.

Esta ruta es de las más sencillas, está muy bien marcada y las zonas con “precipicio” están cercadas, así que podéis hacerla por vuestra cuenta.

Si queréis hacer la ruta completa, podéis leer más sobre ella en este post (en portugués). La ruta es linear, por lo que hay que hacer y deshacer camino, y se puede ir hasta Caldeirão Verde (13,4km ida y vuelta) o también se puede continuar hasta Caldeirão do Inferno (18km ida y vuelta).

Santana

De vuelta al coche nos cambiamos pantalones y calzado (hay que llevar una muda de ropa porque es muy probable mojarse y mancharse) y vamos a Santana para ver las famosas “palhoças”, las casas típicas. Las podéis ver aquí, hay un parking gratuito justo en frente.

Una "palhoça", casita típica de Santana

Son uno de los iconos principales de Madeira, y te las encontrarás en muchos souvenirs y folletos turísticos. Antiguamente todas las casas de Santana eran así, excepto las de algunas familias con más poder adquisitivo que eran de teja. Las que se conservan hoy en día son únicamente de cara al turismo, pero aún así merece la pena ir a verlas.

Porto da Cruz

Cerca de Santana, si tenéis tiempo, hay varios miradores con vistas chulas que os hemos dejado indicados en el mapa. A nosotrxs no nos daba tiempo (se nos hacía tarde), así que empezamos a deshacer camino hacia Funchal y paramos en Porto da Cruz, a dónde nos recomendaron ir pues es aquí dónde hacen la típica “aguardente de cana” (con la que luego se hace la poncha) y en teoría se puede visitar alguna destilería y ver el proceso. Nosotrxs llegamos demasiado tarde y no la vimos abierta así que seguimos camino hacia Funchal.

Día 7: Caniçal (Museo de la Ballena), Machico, Ponta de São Lourenço y Ponta do Rosto

Para nuestro último día en Madeira decidimos visitar la zona este: Caniçal y Machico, para luego entregar el coche en el aeropuerto (nuestro vuelo era a las 21:00)

Museu da Baleia

Nos vamos en el coche rumbo a Caniçal, y ponemos en Google Maps directamente el Museu da Baleia. La entrada al museo son 10€ por persona y merece muuucho la pena, ya que es muy completo, incluye audioguía y hay varias proyecciones en 3D. Muy recomendable tomarse algo en la cafetería de museo, tiene una terracita muy chula con unas vistacas.

 Sí, esto es lo que se ve de la terraza del Museo...

Sí, esto es lo que se ve de la terraza del Museo…

Ya en el museo, la primera parte es bastante dura: va sobre la industria de la caza de Ballenas, que existió en Madeira y Azores durante unos cuantos años. Explican el origen y la evolución de la industria, técnicas utilizadas, y homenajean a los “balleneros” de Madeira. Sobre todo en las proyecciones hay imágenes reales bastante duras.

La segunda parte nos gustó mucho más, pues trata de las ballenas en sí, de la sostenibilidad y de nuestra huella ecológica. Nos encantó especialmente una experiencia en 3D que tienen dentro de una especie de submarino, en el que te llevan a las profundidades de las aguas que rodean madeira y te hablan sobre las diferentes especies que se pueden ver. Es un museo en el que no das por el paso de las horas.

Para comer lo teníamos claro, pues nos lo recomendó Pizzi: el Muralha. Está cerca del museo, tiene parking propio, y es de estos sitios de excelente relación calidad-precio. Eso sí, nos venimos arriba y pedimos de más (camarão, polvo y prego especial em bolo do caco, con dos ice teas y dos cafés), pagamos 20€ en total.

Vistas del Museo de la Ballena, el restaurante Muralhas queda a la izquierda.

Vistas del Museo de la Ballena, el restaurante Muralhas queda cerca, a la izquierda.

Mientras comíamos le llegó un sms a Inés de Easyjet anunciando que nuestro vuelo había sido cancelado por los fuertes vientos. Al parecer es algo normal en la isla y… hemos de reconocer que lo recibimos como una buena notícia. ¡Unas horas más en Madeira! Yeah!

Easyjet en su proceso online nos pedía solicitar habitación para esa noche primero y transfer otro vuelo después. Intentamos lo del hotel pero nos ponía en cola y no hacía nada, así que cambiamos el plan y pedimos el transfer de vuelo, con opción del día siguiente a las 14:00.

Ponta de São Lourenço e Ponta do Rosto

Decidimos pues seguir con el plan inicial hasta las 19, hora en la que teníamos que entregar el coche a Hertz. Fuimos a punta de São Lourenço. No hicimos la ruta de senderismo por falta de tiempo pero la zona está muy chula y ¡las vistas son lo más! (¡otro para la lista cuando volvamos!)

Cerca de ahí hay un mirador (en Ponta do Rosto) con vistas también increíbles, muy recomendado.

De ahí nos fuimos a Machico, a ver la “Praia amarela”. Eran ya las 18 y algo, así que paramos a la salida de Machico a llenar el depósito de gasolina (por primera vez, hicimos 515kms y todavía no estaba en reserva) antes de entregar el coche en el aeropuerto.

Tuvimos algunos problemas con Hertz que os contamos en el apartado “dónde alquilar coche en Madeira” y cero problemas con Easyjet que, para nuestra sorpresa, nada más llegar ya lo tienen todo organizado: damos nombre y número de vuelo y nos dice que simplemente tenemos que pillar taxi y pedir factura, ir al hotel Dom Pedro en Machico y que ya está todo organizado.

Otra información práctica

Cómo llegar

La forma más fácil de llegar a Madeira es, obviamente, volando. Desde Lisboa y Oporto tenéis vuelos baratos con Easyjet, así que lo ideal es comprar los vuelos desde alguna de las dos ciudades y aprovechar para visitarlas.

También hay vuelos con TAP y Azores Airlines, pero suelen ser más caros. 

Cómo moverse: alquilar coche

Aunque no es imposible moverse por la isla en transporte público, lo más recomendable es alquilar un coche para poder ir a vuestro aire, parar en todos los miradores que queráis, etc.

Nosotros normalmente alquilamos siempre con Sixt, porque suelen ser los que tienen una mejor relación calidad/precio (kilómetros ilimitados, menos “trampas” en torno a la gasolina y demás, etc.). Ya nos conocemos sus condiciones de haber alquilado tantas veces con ellos así que sabemos a lo que nos atenemos.

Nuestro coche de alquiler con el que recorrimos la isla de Madeira

Nuestro coche de alquiler con el que recorrimos la isla de Madeira

Esta vez, en Madeira, probamos con otra compañía, Dollar (que al final resultó ser Hertz), ya que Sixt salía bastante más caro, y como no leímos bien la letra pequeña, tuvimos varias sorpresas, por las cuales no os la recomendamos:

  • El precio incluía únicamente 60 kilómetros por día (tuvimos que pagar un extra al final por los kilómetros de más)
  • El coche estaba un poco viejuno y tenía bastantes kilómetros.
  • Al entregar el coche, al parecer había un nuevo arañazo (de unos 3-4 cm) en la parte baja de la defensa trasera (¡y eso que aparcamos en parkings privados!). La franquicia era de 1500 y nos querían cobrar 280€ únicamente por ese arañazo. Obviamente, el coche estaba lleno de ellos y no iban a cambiarlo ni a solucionarlo, así que esos 280€ eran un robo literal. Después de mucho gritar con la persona que nos atendió, llamó a un superior y finalmente decidieron no cobrarnos. Suerte de nosotros que se había cancelado nuestro vuelo y teníamos tiempo para “discutir”, si no hubiéramos tenido que pagar.

En fin, el caso es que este tipo de experiencias nunca las hemos tenido con Sixt, y llevamos alquilando con ellos desde 2013 tanto en Madrid como aquí en Lisboa. Así que tras nuestra experiencia, os seguimos recomendado Sixt.

Están todas las empresas en el propio aeropuerto (mejor reservar antes ya que sale más barato) así que no tiene pérdida.

Para orientarse por la isla lo mejor es utilizar Google Maps en vuestro smartphone (si tenéis una SIM de la UE probablemente tengáis internet con el mismo plan de datos en Portugal; si no, recordad que por muy poco dinero podéis comprar una SIM prepago local para usar durante vuestra estancia en Portugal).

Eso sí, informaros bien antes de cada ruta (en este post os damos ya algunas pistas) pues algunas carreteras no aparecen todavía en Google Maps, y a veces os envía por carreteras más cortas pero mucho más lentas. A nosotrxs nos pasó al ir a Pico Ruivo, pasamos por una carretera recta y con mucha pendiente que tuvimos que subir lentamente en primera porque el coche no daba para más.

Dónde aparcar el coche en Funchal

Una de las problemáticas del coche es que, si vuestro alojamiento no incluye parking (como fue nuestro caso) no es tan fácil encontrar sitio para aparcar en el centro de Funchal, ya que apenas hay lugares para aparcar gratis y muchos de los huecos de pago son sólo para residentes.

Nosotrxs, tras preguntar a varias personas locales e investigar un poco, decidimos informarnos un poco sobre los parkings de pago que había cerca y decidimos que eran la mejor opción, para no preocuparnos del coche, tenerlo cerca y no perder tiempo buscando.

Hay varias opciones, con sus pros y sus contras (principalmente que la mayoría tienen horario y cierran por la tarde el sábado y el domingo entero), aquí os dejamos las que nosotrxs utilizamos.

Parking en Rua dos Aranhas

Precio: máximo de 4€ por día

Horario:

  • Lunes a viernes, de 7:00 a 23:00
  • Sábado: de 7:00 a 16:00
  • Domingo y festivos: cerrado

Ubicación: R. Dos Aranhas, 100

Este parking es el que estaba más cerca de nuestro alojamiento, y el que usamos la mayoría de los días (al ser el precio sólo un poquito más caro que el de 5 de Outubro que estaba más lejos). El inconveniente es que el parking es pequeño y los lugares y el parking en general es estrecho (hay que andar con mucho cuidado para no rozar en alguno de los giros)

Parking 5 de Outubro

Precio: máximo de 3,20€ por día

Horario:

  • Lunes a viernes, de 7:00 a 23:00
  • Sábado: de 7:00 a 16:00
  • Domingo y festivos: cerrado

Ubicación: Rua 5 de Outubro, 88-A

Fue el primer parking que encontramos y el más barato. Está a unos 10 minutos caminando del apartamento en el que nos alojamos, lo cual es bastante razonable, y entre semana tiene un horario bueno si vas a explorar la isla.

Parking Centro Comercial La Vie Funchal

Precio: máximo de 5,20€ al día

Horario: de 7:00 a 22:00 todos los días (salidas de coches hasta las 23:00)

Ubicación: R. Do Conde de Canavial, 18

Como el sábado por la tarde y el domingo cerraban los otros dos parkings, escogimos este del centro comercial La Vie Funchal que abre todos los días para dejar el coche durante el fin de semana. Preguntad bien los precios porque cuando fuimos había un cartel que decía que los sábados por la tarde y los domingos es gratis pero luego no fue así. También estaba cerca de nuestro alojamiento.

Dónde dormir

Funchal

Nosotrxs nos quedamos en un apartamento en pleno centro de Funchal que nos ha encantado: Downtown Funchal Apartments by Travel to Madeira (46€/noche). Estaba muy nuevo, la cama comodísima, el baño amplio (con una ducha genial), la cocina con los imprescindibles y una terraza con vistas a la ciudad en la que era una gozada desayunar o tomar un vino por la noche:

Foto nuestra de la habitación al llegar, de noche. No le hace justicia a la cama esa comodísima...

Foto nuestra de la habitación al llegar, de noche. No le hace justicia a la cama, era comodísima…

Fotos de la ficha del alojamiento en Booking

Fotos de la ficha del alojamiento en Booking

Estuvimos dudando entre quedarnos en este apartamento o los apartamentos ARTS in city apartments Ponte Nova también en el centro de Funchal (45€/noche). No llegamos a ir pero tienen muuy buena pinta igualmente, también con cocina.

Fotos de la ficha del alojamiento en Booking

Si no hay suerte en ninguno de estos dos porque están reservados, hemos encontrado este increíble apartamento con piscina y vistas al mar, a pie de playa, donde disfrutar de un atardecer desde el balcón. Está muuuy bien de precio para lo que ofrece y al parecer, está nuevo.

Fotos de la ficha del alojamiento en Booking

Machico

Cuando cancelaron nuestro vuelo por vientos fuertes, la compañia aérea (EasyJet) nos derivó a este hotel: Hotel Dom Pedro Madeira en Machico (50€/noche). La verdad es que es el típico hotel grande a pie de playa (en este caso la famosa playa de arena amarilla de Machico), con piscina grande y un variado buffet de desayuno, comida y cena (donde bajábamos la media de edad con diferencia). La habitación era grande, con vistas al mar, muy cómoda aunque algo anticuada (el típico hotel que no ha acompañado la modernez de los tiempos., ¿sabéis?). Si lo que buscas es comodidad, con piscina y desayunaco, esta es tu opción:

Fotos de la ficha del alojamiento en Booking

Santana (¡en una casa típica!)

Si lo que te apetece es quedarte a dormir en una de las fotogénicas y bellas casitas de Santana (seguro que lo has pensado cuando estabas leyendo esa parte del post) entonces tenemos buenas noticias porque ¡puedes hacerlo! En este enlace está la casa que puedes alquilar en AirBnB y por si fuera poco, aquí te regalamos 25€ para tu estancia si no has usado AirBnB todavía.

Fotos de la ficha del alojamiento en Airbnb


¿Ganas de huir del frío y transportarte directamente a una terraza de Funchal con una coral fresquita en la mano, una poncha de pitanga en la otra y un bolo do caco recién hecho esperando a ser devorado? En este post te lo hemos dado todo mascadito, a ti te toca comprar el vuelo y… ¡Boa Viagem!

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