Desde que empecé a bucear en 2016, mi fascinación por el mundo marino no ha dejado de crecer. Esta pasión, unida a mi interés por descubrir historias de mujeres alrededor del mundo, me llevó a conocer a las haenyeo, las extraordinarias buceadoras de la isla de Jeju, Corea del Sur. Su historia y forma de bucear me cautivaron tanto que decidí viajar a la isla de Jeju al año siguiente, en 2017, y dedicar tiempo a indagar más en su cultura y a compartir lo que iba aprendiendo. De mis aprendizajes publiqué un artículo sobre esta comunidad de mujeres en Publico.es y di una charla en una de las Travel talks organizada por B Travel, dentro del marco de la exposición fotográfica «Grandma Divers», de Alain Schroeder que estuvo presente en la World Gallery de B Travel Xperience, en Madrid.

Este artículo es mi intento de compartir lo que he ido aprendiendo y mi particular homenaje a estas mujeres del mar, de habilidad sobrehumana, que sostienen la vida y la historia de una isla, a las que tuve suerte de conocer en mi viaje a Corea del Sur, por las que nutro un profundo respeto y admiración. Fue su sumbisori que me llevó a descubrir la bella isla de Jeju.

¿Nos sumergimos en el mar de las haenyeo? Nos certificamos que tenemos el equipo en condiciones y nos preparamos para el descenso.
Contenidos
- Quiénes son las haenyeo
- Herstory, breve historia de las Haenyeo
- Datos curiosos sobre la cultura de las Haenyeo
- Cultura matrifocal en una sociedad patriarcal
- (not) Very Demure, (not) Very Mindful: rompiendo estereotipos
- Buceo y Equipo: el tewak y el sumbisori
- Jerarquía y Transmisión de Conocimiento
- Vida Comunitaria y Sororidad: los bulteok
- Eochongye: las cooperativas de haenyeo
- Guardianas del mar: las haenyeo y la preservación ecológica
- Espiritualidad
- Corrientes marítimas y sociales: desafíos y futuro de las Haenyeo
- Iniciativas de Preservación y una nueva generación
- Mi Experiencia con las haenyeo en la isla de Jeju o «Sigue el camino de los tewak naranjas»
- Recomendaciones para aprender más sobre las haenyeo
Quiénes son las haenyeo
Las haenyeo (해녀 en hangul, “mujeres del mar”) son una comunidad de mujeres de la isla surcoreana de Jeju que bucean hasta diez metros de profundidad, a pulmón, durante hasta tres minutos, sin cualquier aparato respiratorio para recolectar los frutos del mar que les dan sustento (vendiéndolo mayoritariamente). Con edades que oscilan mayoritariamente entre los 60 y los 80 años (sí, algunas continúan buceando activamente a los 80), las haenyeo desafían (y desafiaron a lo largo del tiempo) no sólo las corrientes marítimas, si no también las sociales, pasando por duros momentos de la historia del país, prejuicios sociales y las adversidades ambientales.

Se han dedicado durante siglos a la recolección sobre todo de abalones, erizos de mar, ostras, pulpos, pepinos de mar y algas, productos que son esenciales en la gastronomía coreana y que tienen gran valor en el mercado internacional (el abalón es uno de los moluscos más caros del mundo y muy preciado en el mercado asiático, por ejemplo). En 2016, su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco marcó un hito, otorgándoles visibilidad y reconocimiento global como símbolos de empoderamiento femenino y sostenibilidad.

La isla de Jeju, Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco y una de las 7 Maravillas Naturales del Mundo, donde bucean las haenyeo, es a su vez también reconocida por su biodiversidad marina.

Herstory, breve historia de las Haenyeo
La historia de las haenyeo está profundamente entrelazada con los cambios sociales, políticos y económicos que han moldeado la isla de Jeju durante siglos. Estas mujeres han resistido tributos abusivos, invasiones extranjeras y cambios económicos, adaptándose constantemente sin perder su conexión con el mar. He dividido este apartado en cuatro períodos históricos que comparto a continuación.
Dinastía Joseon – hasta 1910: Tributos y Exclusividad
La historia de las haenyeo se remonta hace más de mil años, según registros oficiales (lo hemos leído en el Museo de las Haenyeo en la Isla de Jeju). Inicialmente, hombres y mujeres trabajaban conjuntamente recolectando productos marinos. Los hombres (pojak) pescaban abalones (un molusco especialmente difícil de recolectar por su adhesión a la roca), mientras que las mujeres (jamnyeo, término que en el dialecto de Jeju significa “mujeres del mar”) recolectaban algas. En este periodo gran parte de sus cosechas eran entregadas a las autoridades de la dinastía Joseon (la última dinastía y la más larga de Corea) como un tributo.

En el siglo XVI, los hombres comenzaron a abandonar la isla de Jeju dejando a las mujeres como las únicas responsables de la recolección marina en aguas costeras. No se sabe a ciencia cierta que motivó este cambio cultural pero hay varias teorías que apuntan para distintos motivos como, por ejemplo, por el hecho de que muchos hombres se fueron de isla obligados a ir al ejército. O porque al aventurarse a pescar en aguas más profundas, donde corrían mayor peligro, muchos morían en el mar. Otro de los motivos apunta para el hecho de que, al parecer, los tributos para el trabajo de los hombres eran altísimos pero el de las mujeres no tanto, con lo cual empezaron a trabajar más mujeres porque era más rentable y de hecho se educaban solo a niñas para ser haenyeos. Además, está la explicación fisiológica de la mayor proporción de grasa corporal de las mujeres que les permitía soportar mejor las frías temperaturas del agua, haciendo que fueran más aptas para esta labor.

La cuestión es que este cambio cultural consolidó a las haenyeo como las guardianas del mar de Jeju. Eso sí, el sistema de tributos era extremadamente abusivo, a las haenyeo se les consideraba prácticamente esclavas y tenían el estatus social más bajo dentro de la comunidad.
Colonización Japonesa (1910-1945): Emigración y Resistencia
Geográficamente, la isla de Jeju está muy cerca de Japón y fue uno de los territorios más afectados por la colonización de Japón. Con la ocupación japonesa, se abolieron los tributos y las haenyeo comenzaron a vender sus capturas en el mercado libre. Sin embargo, esta transición no fue equitativa (¿conoces algún colonizador que abogue por los derechos del pueblo que coloniza?). La mayoría de las haenyeo fueron contratadas como trabajadoras asalariadas por comerciantes japoneses y coreanos que buscaban mejorar su propia condición financiera, haciéndolas afrontar la explotación económica y duras y precarias condiciones laborales.

Durante este período, las haenyeo también emigraron como asalariadas de comerciantes coreanos y japoneses a otras regiones, buceando en aguas de Corea continental, Japón (donde coexistieron con las buceadoras ama japonesas), China e incluso Rusia. A mediados del siglo XX, unas 2,800 haenyeo se trasladaron a Corea continental y otras 1,600 emigraron al extranjero. Donde hay mar, hay haenyeos (explotadas).
Las haenyeo también desempeñaron un papel clave en el movimiento anti-imperialista de la época. Entre 1931 y 1932, lideraron uno de los movimientos anticoloniales más significativos en la isla de Jeju, organizando 238 protestas en tres meses contra la explotación japonesa. Este fue el mayor movimiento de pescadores del país y el único liderado por mujeres durante la era colonial japonesa.

En este periodo, gran parte de las haenyeo ya cobraba más que sus maridos pero esto no fue acompañado de un cambio en su status (seguían siendo consideradas de la clase más baja de la sociedad), y sus ingresos iban para la familia siendo el hombre el que decidía en qué gastar. Además, las haenyeo seguían sin voz en política, en instituciones, en creación de empresas, etc.

Período de Transición (1945-1960): Resiliencia ante las adversidades
La colonización japonesa finalizó con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y con la división del territorio en Corea del Norte y Corea del Sur. En este periodo la isla de Jeju enfrentó eventos traumáticos de los que se destacan la Masacre de Jeju (1948-1954) y la Guerra de Corea (1950-1953).
Durante la Masacre de Jeju, uno de los genocidios menos discutidos de la historia moderna silenciado por el gobierno surcoreano hasta hace bien poco, se ejecutaron y masacraron entre 14.000 y 30.000 ciudadanos (de los 200.000 habitantes de la isla de Jeju).

La pérdida de muchos hombres en la isla durante estos conflictos intensificó la presión económica sobre las haenyeo. Aunque seguían siendo vistas como trabajadoras de bajo estatus, su número aumentó considerablemente debido a la necesidad de trabajar y siendo la labor de haenyeo una de las opciones viables en la isla para que las mujeres trabajasen.

Durante este periodo, las haenyeo establecieron cooperativas para regular la recolección marina y evitar conflictos por las zonas de pesca. La economía de muchas familias dependía de las algas pardas, lo que llevó a la implementación de reglas estrictas para su cultivo y cosecha. A pesar de ser el sostén familiar, las haenyeo continuaban abajo en la escala social, enfrentando discriminación y luchando por equilibrar las expectativas sociales y su trabajo. Hay que tener en cuenta que en este periodo las mujeres coreanas no podían ni tan siquiera heredar.

Período Industrial (desde 1960) hasta la actualidad: Modernización y Declive
La década de 1960 fue el apogeo del oficio de las haenyeo. Se estima que a comienzos de esta década había más de 20.000 haenyeo en Jeju. Estas mujeres no solo eran el motor de la economía familiar, sino también de la economía de la isla. Sus cosechas representaban el 60 % de los ingresos pesqueros de Jeju, mientras entre los maridos existían importantes tasas de desempleo.

No obstante, con la creciente industrialización de Corea del Sur, y sin ser Jeju un lugar con potencial para la creación de fábricas, se enfocaron en la agricultura con la plantación de mandarinas. A finales de los 70, la economía de Jeju pasó de ser autónoma a orientarse hacia la exportación y el desarrollo del turismo. Este cambio redujo significativamente la demanda de los productos recolectados por las haenyeo.
En paralelo, la introducción de tecnologías modernas y la industrialización de la pesca impactaron negativamente en su oficio. Las algas pardas, que era uno de los productos más demandados, pasó a cultivarse de forma industrial en otras zonas de Corea, teniendo un impacto negativo en las haenyeo empezando el declive y haciendo que descendiese el número de haenyeo de forma muy pronunciada.

Si por un lado las condiciones laborales de las haenyeo fueron mejorando (con mayor protección de los sindicatos y de la ley, regulación del número de días de trabajo, del precio de los productos, y del margen de beneficio, con la construcción de mejores instalaciones para que ejerzan su trabajo, etc), por otro apenas se incorporaron nuevas haenyeos por desinterés en el oficio por parte de las jóvenes (a pesar de que no se gana mal, es un trabajo duro, no hay baja por enfermedad, el periodo de aprendizaje es largo – años – y siguen teniendo un estatus social bajo) siendo que actualmente hay menos de 4000 haenyeo en actividad.
Esto condujo a que el porcentaje de haenyeos mayores de 50 años aumentara de forma drástica. Si en la década de 70, apenas un 14% de haenyeo tenían más de 50 años, en 2018 este porcentaje subió para el 90%. Esto significa que, siguiendo esta tendencia, estaríamos ante la última generación de haenyeo y que dentro de 30 años no encontremos apenas haenyeo buceando en el mar.

Eso sí, la percepción social hacia las haenyeo cambió profundamente. El reconocimiento de la Unesco en 2016 les ha dado mucha visibilidad y las haenyeo pasaron de ser vistas como trabajadoras rurales, de bajo estatus, incluso despreciadas por su piel bronceada debido al sol, a ser un orgullo nacional e internacional. Actualmente a las haenyeo se las reconoce, además de baluarte de la isla de Jeju, como símbolos de empoderamiento, resiliencia cultural y preservación ecológica.

Datos curiosos sobre la cultura de las Haenyeo
De los varios aspectos que me llamaron la atención mientras buceaba en la cultura de las haenyeo, a continuación comparto los más interesantes en lo que respecta a su organización social, su forma de bucear y equipo y hasta en su espiritualidad.
Cultura matrifocal en una sociedad patriarcal
Me parece importante destacar que las haenyeo fueron las primeras mujeres con trabajo socialmente reconocido en el país. Esto fue muy rompedor en una sociedad en la que hasta la década de los 1960 estaba muy mal visto que una mujer trabajara fuera de casa.

Además, las haenyeo representan una cultura matrifocal en una sociedad patriarcal. Han revertido algunos roles de género tradicionales respecto a sus vecinas (sometidas únicamente a la esfera privada), transformándose en el pilar de la economía familiar y reconocidas como la base de la economía de la propia isla.

De hecho, en los pequeños islotes de la costa de Jeju, como la isla de Mara donde la recolección de las haenyeo era la única fuente de ingresos, esta inversión de los papeles tradicionales de género se realizó plenamente: los hombres cuidaban de los menores de la familia, hacían labores manuales y se iban de compras mientras las mujeres salían a trabajar.

Las haenyeo se iban a trabajar al mar y esto implicaba bucear tanto embarazadas como incluso llevando a sus hijos al trabajo para amamantarlos entre inmersión e inmersión. Hay varias historias de haenyeos embarazadas quer rompieron aguas en plena labor de recolección. En esta historia que puedes leer aquí, la haenyeo cuenta que rompió aguas mientras estaba trabajando en el mar y salió a tierra para dar a luz: «Me subí a la orilla y di a luz a mi hija. Cuando las demás se dieron cuenta de que había desaparecido, me encontraron y me ayudaron a volver a casa con mi bebé sana y salva. Era bastante normal dar a luz en la orilla del mar». De hecho, había la creencia entre las haenyeo de que tenían bebés sanos porque trabajaban en el mar estando embarazadas.

Otras manifestaciones de la singular sociedad de Jeju era la que los hombres pagaban una dote a la familia de la novia (una costumbre inversa a la del continente coreano) y que las familias celebraban el nacimiento de las niñas por encima del de los niños.
Sin embargo, no podemos hablar de una sociedad matriarcal en el caso de las haenyeo porque, aunque son figuras fundamentales y respetadas, no ejercen control político o institucional. En Corea del Sur, y en el mundo en general, las estructuras políticas y sociales son patriarcales, y Jeju no es una excepción. La sociedad en la Isla de Jeju con las haenyeo es matrifocal debido a la centralidad de las mujeres en la economía y estructura familiar pero no ejercen un dominio político formal, lo que las diferencia de una sociedad matriarcal.

(not) Very Demure, (not) Very Mindful: rompiendo estereotipos
Las haenyeo se convirtieron, además, en referentes también al desmarcarse del estereotipo de la mujer asiática recatada y tranquila. Audaces, confiadas, ruidosas y vibrantes, ocuparon el espacio sin complejos. Rompieron ese estereotipo y dieron una nueva versión de la feminidad coreana a la que muchas jóvenes podían aspirar.

Buceo y Equipo: el tewak y el sumbisori
Las haenyeo realizan su labor en apnea, descendiendo entre 5 y 10 metros en cada inmersión y permaneciendo bajo el agua durante hasta 3 minutos. Este proceso requiere años de entrenamiento, así como una notable resistencia física y mental. En una jornada típica, pueden realizar entre 100 y 300 inmersiones, adaptándose a los cambios de presión y temperatura.

Antes de la década de 1970, buceaban con trajes de algodón (llamado mulsojungyi) que ofrecían poca protección contra el frío y hacían inmersiones de entre 30 y 60 minutos. Los trajes actuales de neopreno (gomuot) han mejorado significativamente sus condiciones de trabajo, permitiéndoles bucear entre 3 y 5 horas e ir a mayor profundidad, aunque también han incrementado los riesgos para su salud debido al esfuerzo prolongado.

Otro aspecto característico de su equipo es el tewak, una boya flotante (generalmente de color naranja) con una red (taewakmangsari se llama al conjunto) que sirve para almacenar las recolectas, para identificarlas a superficie y para ofrecerles apoyo como salvavidas.


Otros accesorios usados por las haenyeo son las gafas, claro, el bitchang (el cuchillo para recolectar) y el kkakkuri (que usan para voltear las rocas y excavar el fondo marino).
El sumbisori, un sonido silbante emitido al salir a la superficie, es una técnica clave que les permite equilibrar su respiración tras cada inmersión. Este peculiar sonido combina la inhalación de oxígeno y la liberación de dióxido de carbono, ayudándolas a reducir los periodos de descanso entre inmersiones.

Fue gracias a los tewak (visualmente) y a los sumbisori (auditivamente) que las encontré buceando en el mar, dando lugar a una de las experiencias más emotivas (y esperadas) de mis viajes.

«Escucho los sumbisori de todas las mujeres de nuestra cooperativa. Juntos crean la canción del aire y del viento de Jeju».
Jerarquía y Transmisión de Conocimiento
Las haenyeo se organizan según su experiencia y es la jerarquía la que determina el tipo de productos que recolectan, el acceso a áreas de buceo (dependiendo de la profundidad a la que pueden bucear) y la toma de decisiones a nivel colectivo:
- Hagun: Principiantes que bucean entre 3 y 5 metros
- Junggun: Nivel Intermedio, capaces de descender hasta 5 metros
- Sanggun: Nivel Avanzado (Expertas) que alcanzan los 8 metros
- Daessangun: Líderes de la comunidad, en este nivel alcanzan una técnica increíble de buceo, de pesca y de sabiduría que les permite bucear hasta 10 metros. Además, son las que mejor predicen el clima. Hay un dicho que afirma que una haenyeo Daesanggun puede predecir el tiempo con más exactitud que la previsión meteorológica. Son también las daessangun quienes definen zonas seguras para hacer las inmersiones, controlando la seguridad de todas y participan en la toma de decisiones del pueblo.
Según nos cuenta Lisa Lee en su libro La Isla de las Mujeres del Mar» (2019), en el dialecto de Jeju, halmang significa abuela y diosa, lo que refleja el respeto que se les tiene a las mujeres mayores por su fortaleza, independencia y tenacidad.



Fotografías de Alain Schroeder en su exposición «Grandma Divers» que vi en BTravel Experience en Madrid y en las que se encuardó la charla que di. A la izquierda, Anja Son, con 76 años, en el medio Soon Hwa Kim, con 71 años y a la derecha Soon-ja, con 69 años.
El conjunto de conocimientos y la habilidad sobrehumana que adquieren las haenyeo, conocido como muljil, se transmite de generación en generación, de las más mayores y experimentadas, (algunas tienen más de 80 años) a las más jóvenes, y se adquiere mediante un largo entrenamiento y experiencia. Pueden realizar el trabajo solo si pueden controlar el tiempo de inmersión detectando la presión del agua y la cantidad de oxígeno, y calculando la distancia a la superficie del agua.

Las niñas solían comenzar su formación a los 7 u 8 años, buceando en aguas poco profundas bajo la supervisión de las daessangun hasta ser consideradas expertas con 18 años de edad. Los métodos que utilizan las haenyeos para realizar muljil son tres:
- el gotmuljil: se refiere a sumergirse en la zona de pesca nadando desde la orilla. Las haenyeos jóvenes o las mayores se adentraban en el mar cercano según su aptitud;
- el baetmuljil: se refiere a salir al mar en barco desde la orilla;
- el nabar: se refiere a navegar durante días en un barco y hacer muljil moviéndose de una isla a otra.

Vida Comunitaria y Sororidad: los bulteok
Las inmersiones siempre se hacen en grupo, para su propia seguridad. Cada comunidad dispone de un bulteok, una hoguera rodeada de un muro de piedras volcánicas dispuestas en círculo (llamado doldam) donde se resguardan del viento, donde se pueden cambiar tranquilamente, donde se preparan juntas para bucear y al regresar de las inmersiones, y donde descansan juntas alrededor del calor del fuego.

Mientras descansan alrededor del bulteok, intercambian técnicas de buceo, toman decisiones, se desahogan y comparten consejos para las inquietudes personales y familiares entre todas. Los bulteoks son, en definitiva, espacios de reunión, de refugio, de encuentro, de sororidad. La disposición en el bulteok sigue un orden jerárquico, con las daessangun ocupando los lugares más protegidos del viento.

Antes existían de 3 a 4 bulteok por cada pueblo (dependiendo del tamaño) y actualmente existen apenas 70 bulteok para toda la isla.
Además, desde 1985 los bulteok tradicionales han sido reemplazados por modernos vestuarios que ofrecen mayor comodidad, como agua caliente y baños, pero siguen cumpliendo la misma función para las haenyeo que los bulteok tradicionales.
Los espacios de preparación (pre y pos inmersiones) y de reunión actualmente pueden incluir centros comunitarios, salas de reuniones o incluso cafeterías adaptadas para satisfacer las necesidades de las haenyeo contemporáneas. Además de consejos e inquietudes, las reuniones en locales modernos pueden enfocarse más en la planificación de actividades relacionadas con el turismo, talleres y programas educativos, así como en el fortalecimiento de la comunidad y la defensa de sus derechos y tradiciones.

Con el auge de la tecnología y las redes sociales, las haenyeo también han empezado a conectarse de manera diferente. Hoy en día, algunas haenyeo (sobre todo las más jóvenes) utilizan las redes sociales y plataformas como YouTube para compartir sus historias, su experiencia, organizar eventos y promover su cultura.
Eochongye: las cooperativas de haenyeo
En la isla de Jeju, hay alrededor de 100 Eochongye, cada cooperativa perteneciente a cada aldea costera. Tienen sus propias regulaciones sobre el límite de la zona de pesca, las calificaciones para capturar productos del mar y los métodos y períodos de captura, que se cumplen estrictamente como compromiso para preservar y coexistir con el ecosistema.

Cuando la cooperativa tiene algún problema, se reúnen todas las cooperativas y toman decisiones a través de un debate libre hasta que todos los miembros comprenden y aceptan.
Guardianas del mar: las haenyeo y la preservación ecológica
Las haenyeo se consideran guardianas del mar. El conocimiento y la experiencia adquiridos por las haenyeo sobre las mareas, el viento, los hábitats de la vida marina y las características geográficas del mar ha hecho que puedan estimar el proceso de crecimiento de la vida marina estacional y cosecharla en consecuencia.

Como tal, respetan las temporadas de desove y evitan la sobreexplotación de recursos. Este conocimiento ecológico, transmitido de generación en generación, les permite coexistir armoniosamente con el entorno marino. Además, participan activamente en la limpieza de las costas y en campañas de sensibilización sobre la contaminación. Una curiosidad que refleja, también, su respeto por el mar y la sostenibilidad de su trabajo es que las haenyeo utilizan gafas tratadas con artemisa (una planta) para evitar que se empañen, una práctica transmitida por generaciones.

Las haenyeos de Jeju no consideran la naturaleza simplemente como algo de lo que sacar provecho sino con la que coexistir preservando el entorno.
Espiritualidad
«Obtenido gracias al Cielo, Consumido en la Tierra» es un dicho de las haenyeo que refleja que su trabajo es, aparte de duro, muy peligroso y por ello rezan al dios Dragón, el dios que controla los mares y a quién piden seguridad y cosechas abundantes.

La espiritualidad de las haenyeo es una mezcla de creencias chamánicas coreanas, y sus rituales reflejan esta fusión de mitos y deidades locales. Cada año realizan un ritual chamánico llamado «goot» para pedir protección a los dioses del mar, particularmente al Rey Dragón, y rezar por la salud del océano. En este ritual, invocan a los 18,000 dioses de la isla Jeju, haciendo ofrendas. Como curiosidad, decirte que la mayoría de las deidades son femeninas.

Las haenyeo ahorran y se preparan todo el año para el goot, ya que el ritual está conectado con todos los días de su vida.

Las haenyeo enfrentan numerosos desafíos que amenazan la continuidad de su oficio. Desde peligros físicos hasta el impacto del cambio climático y el turismo, estas mujeres lucharon y luchan por preservar su legado.
Pérdida de interés por las generaciones jóvenes
Las nuevas oportunidades de empleo y económicas que les brinda la moderna Corea del Sur unido a las duras condiciones desmotivan a las generaciones jóvenes, lo que hace casi inevitable la desaparición de esta práctica.

Peligros Físicos y Falta de Cobertura Médica Adecuada
El buceo en apnea es una actividad extremadamente demandante y peligrosa. Las haenyeo corren el riesgo de ahogarse o sufrir accidentes con embarcaciones, como quedar atrapadas en redes de pesca desechadas o ser golpeadas por hélices de barcos.
Además, según cuentan algunas haenyeo en el reciente documental «Las Últimas Mujeres del Mar», la falta de cobertura médica adecuada agrava su vulnerabilidad. A pesar de su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, su trabajo no está completamente cubierto por el seguro nacional de Corea del Sur debido a su naturaleza de alto riesgo. Al parecer y de lo que he podido entender, las compensaciones económicas solo se ofrecen en caso de fallecimiento, sin apoyo ante lesiones cuando están de baja y no pueden trabajar.

Cambio Climático y Contaminación
El aumento de la temperatura del agua del mar, fruto de las alteraciones climáticas, y la contaminación marina han reducido la biodiversidad, obligando a las haenyeo a sumergirse más profundamente y a enfrentar mayores riesgos.
Además, la acumulación de desechos en el mar es una amenaza constante, especialmente por los residuos industriales de fertilizantes y pesticidas que llegan tras las lluvias y, más recientemente, el impacto del vertido de aguas contaminadas de Fukushima representan amenazas significativas para su medio de vida.

En agosto de 2023, Japón comenzó a verter agua contaminada de radiactividad (del accidente de Fukushima) al mar constituyendo es un riesgo directo para las haenyeo de Jeju, por la proximidad del vertido y las corrientes marítimas, cuya seguridad alimentaria y medio de vida se ven afectados. En teoría van a hacer una liberación gradual, diluyendo la concentración de materiales radioactivos y mezclándolos con una cantidad enorme de agua de mar… pero nunca se ha hecho a esta escala con lo cual no hay precedentes estudiados del impacto.
Caza Furtiva
Otra de los obstáculos con el que tienen que lidiar las haenyeo es el hecho de que exista caza furtiva sin licencia en la que, además de ilegal, extraen más vida marina de la permitida y no respetan los ciclos de la naturaleza (como, por ejemplo, épocas de desove).
Impacto del Turismo: un arma de doble filo
El impacto del turismo es un arma de doble filo porque si por un lado, el turismo relacionado con las haenyeo ha incrementado el interés y la visibilidad de la cultura de las haenyeo y les da la posibilidad de ganar ingresos extra (y sería un punto del siguiente apartado), por otro lado también ha traído desafíos y por ese motivo lo incluyo aquí. La participación en espectáculos diarios, por ejemplo, supone, sobre todo para las haenyeo más mayores, un desgaste físico y emocional adicional.

Además, un turismo masivo y no responsable, como en todas las regiones del mundo, contribuye a la contaminación y aumenta el costo de vida en Jeju, afectando negativamente a la comunidad local.



Fotografías de shows turísticos de haenyeo en VisitJeju.net
Iniciativas de Preservación y una nueva generación
Para contrarrestar estas corrientes, se han implementado varias iniciativas que buscan preservar y transmitir la cultura haenyeo tanto a nivel local como internacional:
Unesco y visibilidad internacional
La inscripción de las haenyeo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016 ha sido fundamental. Este reconocimiento internacional da visibilidad a su oficio y busca sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de preservar esta tradición. Gracias a la Unesco, se ha logrado mayor financiamiento y apoyo para la investigación y preservación de la cultura haenyeo.

Hansupul Haenyeo School
En Jeju y otras regiones, se han establecido programas de formación para enseñar a las jóvenes interesadas en aprender las técnicas de buceo y recolección. Esta formación incluye no solo técnicas de inmersión, sino también enseñanzas sobre el respeto al ecosistema marino y la cultura ancestral de las haenyeo. Sin embargo, el oficio es tan demandante que solo una pequeña parte, un 5% de las que concluyen el curso, acaban dedicándose a la actividad.

Cooperativas y Comunidades de Apoyo
Existen cooperativas pesqueras en Jeju que trabajan para regular y mejorar las condiciones de las haenyeo, aunque al parecer siguen siendo insuficientes en cuanto a cobertura médica y compensación por lesiones. Sin embargo, estas cooperativas permiten a las haenyeo vender sus productos y protegerse mutuamente en la medida de lo posible.
Además, también es en estas cooperativas y comunidades donde las haenyeo se organizan para ejercer presión pública para una mejor cobertura sanitaria (campañas de concienciación para que el gobierno brinde una cobertura médica más justa y adaptada a las necesidades de las haenyeo); para establecer esfuerzos locales para la conservación del medio ambiente (campañas de limpieza y en actividades de sensibilización sobre el impacto de la contaminación); y para organizar manifestaciones diversas como, por ejemplo, sobre su oposición al vertido de aguas contaminadas de Fukushima.

Festival Anual de las Haenyeo
Cada septiembre, el “Jeju Haenyeo Festival” celebra la historia y el oficio de las haenyeo, promoviendo su legado cultural. Es una oportunidad para que la población, especialmente las nuevas generaciones, se familiaricen con la historia de las haenyeo, celebren su contribución y comprendan la importancia de proteger tanto la cultura como el medio ambiente marino de la isla.

Una nueva generación de haenyeo
Estas iniciativas ya están teniendo su efecto y ya se está empezando a hablar de una nueva generación de haenyeo.
En esta entrevista a Sohee Jin & Jungmin Woo, dos haenyeo de 32 y 38 años respectivamente, podemos aprender sobre hechos curiosos en su labor en el mar en Geoje, al sur de Corea del Sur (estas dos haenyeo no son de la isla de Jeju).

Cuentan que se han hecho famosas y tienen muchos seguidores en redes sociales en Corea del Sur por su aparición en la película Contrabandistas (Smugglers, 2023) y por eso usan las redes sociales para recibir pedidos y compartir información actualizada sobre lo que han recolectado y tienen disponible. Calculan que hay unas 100 haenyeo en Geoje y y en los últimos años se han unido diez haenyeo más jóvenes. Además, dicen que les encanta lo que hacen aunque reconocen que es una labor muy dura. «Nunca podré volver a sentarme en una oficina. Cuando buceo, es una sensación preciosa», dice Jungmin.


Ambas llevan 9 años buceando y pretenden seguir haciéndolo mientras les sea físicamente posible. Además, nos cuentan que en el pasado, los capitanes de los barcos se llevaban un porcentaje de lo que se cosechaban y vendían, llevándose una gran parte de los beneficios. Actualmente, las haenyeo pagan una cuota mensual fija al capitán por el uso del barco y pueden quedarse con los beneficios de las ventas de su cosecha.

Mi Experiencia con las haenyeo en la isla de Jeju o «Sigue el camino de los tewak naranjas»
Durante mi visita a la isla de Jeju en Mayo de 2017, el primer lugar al que acudí fue el Museo de las Haenyeo, donde aprendí detalles fascinantes sobre su historia, técnicas de buceo y la importancia de su rol en la cultura de Jeju, gran parte de lo que he compartido en este artículo.




En el Haenyeo Museum. (Fotografías de Randomtrip. Todos los derechos reservados)
Inspirada, decidí explorar la costa y, para mi sorpresa, a los pocos minutos de salir del museo, en esa misma costa, empecé a divisar boyas naranjas flotando en el mar. Eran los tewak de las haenyeo en plena acción.

Me acerqué y además de la sorpresa visual tuve la sorpresa auditiva: ¡eran sus sumbisori! ¡Sobre los que tanto había leído!
Observé cómo trabajaban; desde la distancia y con admiración, cómo estas mujeres, muchas de ellas mayores, se sumergían en las frías aguas del océano con una destreza impresionante. Escuché sus sumbisori en directo, un testimonio de su habilidad y conexión con el mar.

Mientras observábamos las haenyeo en el mar, vimos a sus maridos en la orilla. Se percataron de nuestra presencia (por aquel entonces, en el 2017, no había apenas turismo europeo por ahí – al menos cuando visitamos la isla – y menos una frikis de las haenyeo como la que os escribe) y nos invitaron a probar un poco de makgeolli (vino de arroz coreano) y de erizos recién pescados por las haenyeo.

Fue una escena como de materializar lo que acababa de leer en el Museo anteriormente hace unos pocos minutos y a unos pocos metros: ellas, trabajando, en una dura jornada de centenas de inmersiones y ellos, sus maridos, hijos o hermanos, en la orilla bebiendo makgeolli, esperándolas.

Al cabo de un rato, ya al atardecer, vimos las haenyeo salir del mar, en dos grupos, y, con la ayuda de sus maridos, cargar sus cosechas a los vehículos hacia las, supongo, cooperativas.

Esta primera experiencia fue de observación y contemplación de cómo trabajaban las haenyeo en directo, desde la curiosidad y el respeto.
Al día siguiente, que coincidía justo con el día de mi cumpleaños, pillamos un ferry a U-do, una isla a 15 minutos en ferry de la isla de Jeju.

Ahí vimos a más haenyeo, justo acabando su jornada laboral del día, y estas estaban más curiosas y dispuestas a hablar. No fue fácil, no tenía un fixer (una persona local que hiciera de puente) y las dos haenyeo que se me acercaron no hablaban muy bien inglés pero entre el lenguaje universal de las miradas, las sonrisas, algo de mímica y la ayuda de Google Translate pude decirles lo mucho que me interesaba su labor, que de lo que había entendido era una labor muy dura y de profundo respeto por el océano, y de la admiración que nutría por lo que había aprendido por esta comunidad de mujeres.

Al despedirnos, les regalé una foto regalo de las que suelo hacer y regalar en mis viajes con mi cámara instantánea.


Recomendaciones para aprender más sobre las haenyeo
Si después de leer este artículo te quedas con ganas de aprender más sobre las haenyeo puedes profundizar en los varios artículos que he ido mencionando a lo largo del artículo. También me gustaría recomendarte un libro y un documental.
El libro «La Isla de las Mujeres del Mar» de Lisa Lee (2019) es una novela que se centra en la vida de dos haenyeo desde jóvenes, desde que son hagun hasta que (spoiler alert) una de ellas se convierte en líder, en Daesanggun. Además de contener muchos aspectos interesantes de la cultura de las haenyeo, algunos de los que he compartido en este artículo, la novela nos cuenta cómo les han impactado a estas dos haenyeo y sus familias varios periodos históricos que han atravesado como la Guerra de Corea, la Segunda Guerra Mundial o la Masacre de Jeju.

El documental «Las Últimas Mujeres del Mar» que se puede ver en la plataforma de Apple TV (2024) se centra bastante en la actualidad, es decir, en el declive de la comunidad de haenyeo a día de hoy, de las dificultades de su labor y amenazas presentes, algunas de las que mencioné en el artículo, como el desinterés de la población joven, el cambio climático, la contaminación, el vertido de Fukushima y el impacto del turismo en sus vidas. En este artículo leí una crítica al documental que me pareció interesante así que lo comparto también por si lo quieres leer a posteriori.

Además, obvio, una de las recomendaciones tiene que ser visitar la isla de Jeju y, más específicamente, el Museo de las Haenyeo. La isla de Jeju, además de ser casa de las haenyeo, fue oficialmente reconocida por la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad, una de las 7 maravillas Naturales del Mundo, Geoparque Global y Reserva de la Biosfera y abarca el pico más alto de Corea, la montaña Hallasan. Si te animas, aquí tienes la guía que escribí sobre qué ver y qué hacer en Jeju para inspirarte.









Finalmente, aquí puedes ver la grabación de mi charla organizada por B Travel:
El legado de las haenyeo es un recordatorio de que la sostenibilidad, la conexión y el respeto por la naturaleza y por nuestra cultura son esenciales para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Preservar la historia de las haenyeo es preservar un ejemplo de resiliencia, de comunidad y de respeto por la naturaleza.
Además de la habilidad de bucear a pulmón durante varios minutos, todas estas mujeres destacan por su fortaleza comunitaria. Forman redes de apoyo mutuo que trascienden generaciones, mostrando cómo la cooperación y el respeto pueden superar las adversidades.
También importa recordar que la historia de las haenyeo es un historia que llega (tal como me llegó a mí en su día) algo romantizada. Son una comunidad de mujeres fascinante que encierran costumbres y historias curiosas pero no debemos olvidar que han sido (y siguen siendo) azotadas por obstáculos constantes. Además de los duros episodios históricos que les ha tocado vivir a lo largo de los tiempos, actualmente, en un mundo donde el cambio climático y la modernidad ponen en riesgo nuestros recursos, las haenyeo siguen afrontando corrientes fuertes y nos recuerdan la importancia de vivir en equilibrio con la naturaleza.
Como curiosidad, recordar que además de las haenyeo en Corea del Sur, también existen las ama en Japón y las Wawata Topu en Timor Oriental. Si sabes de otras comunidades buceadoras de mujeres alrededor del mundo, agradecería que me lo contaras en comentarios!
Ojalá podamos aprender de ellas y, si es con condiciones dignas y derechos, escuchar su sumbisori muchos años más.

감사합니다 (Gamsahamnida)
